Procedente de Guadalajara, tierra de charros, donde el canto de los mariachis es tradición viva, la mexicana Yolanda Escamilla Pelayo visitó en este 2026 a Cuba. Se trató de su primer viaje a la Mayor de las Antillas, y en su rostro, y sus palabras, se puede notar una alegría incontenible porque, como ella dice: "por fin se me hizo. Siempre había querido conocer Cuba, y hasta ahora se me dio la oportunidad, mediante este movimiento, y dije SÍ".
Pero ¿cuáles eran sus expectativas antes de llegar a Cuba, según lo que se comenta en México, máxime en momentos donde el bloqueo se ha recrudecido, y ¿qué es lo que ha podido apreciar en Cuba?

Yolanda no se demora en responder, con esa capacidad que tenemos los latinos de ponerle al mal tiempo buena cara, y de vencer dificultades nos comenta que sus expectativas eran "aprender y divertirme, aunque sabía que podía haber dificultades, por las mismas carencias del país, por lo que están atravesando en cuestión de la energía, del petróleo".
"Sabíamos por redes todo lo que se les está dificultando, que se ve el panorama peor a distancia. Aquí pareciera todo está normal, y está bien, pero sabemos que no. Platicando con las personas sabemos que todo está complicado. Pero han buscado la manera de salir adelante".
Quién mejor para valorar el desarrollo de los niños del Proyecto Soñarte que una mujer que trabaja en dos escuelas primarias, una, la matutina, Jesús Reyes Ceroles; la otra, la vespertina, Juan Escutié. Y cuánto orgullo se siente cuando, tras haberlos conocido, y trabajado con ellos en la confección de libros cartoneros, esta vez con el texto Ecos de América, cuyas imágenes y textos han realizado ellos mismos, esta mexicana responde con una sonrisa franca que le ilumina el rostro:
"Es increíble tenerlos frente a frente. Para mí eran como algo virtual, algo que estaba solo en hojas de papel, entre sus escritos y las imágenes, -recordar que la confección del libro Ecos de América, inició a través de las redes- y pensaba que no iba a conocer sus caras.
"Al tenerlos aquí frente a frente, ver sus caritas, sus emociones, sus alegrías, sus ganas de empezar a armarlo y pintarlo. Es increíble cómo fluye la alegría y motivación de ellos. Han aprendido muy rápido la técnica de armar los libros, pareciera que ya lo hacen diario. Me sorprendió el coserlos con muchas rapidez y habilidad".

Yolanda nos comenta que fue en el 2019 cuando se inició en el mundo de los libros cartoneros, por invitación de Sergio Font, para crear en su escuela primaria una editorial cartonera infantil. Recuerda que en ese momento "había un presupuesto de Inglaterra de varios proyectos que estaba haciendo Sergio Font, quedó algo de dinero, y así fue como nos invitaron para iniciar este proyecto".
Al preguntarle si volverá a Cuba el próximo año el rostro se le ilumina, como si el amanecer tocara a su puerta, y se apresura a responder: "Creo que sí, porque ya vibré, sentí mis brazos chinitos, chinitos, chinitos. Estoy segura de que sí; estoy emocionada. De verdad, no se puede describir con palabras la emoción de estar aquí. Es como si hubiera regresado a donde yo pertenecía a lo mejor en otra vida. O sea, es muy fuerte lo que yo siento".
Antes de la despedida, conversamos brevemente de los históricos lazos de hermandad que existen entre Cuba y México, del apoyo de la presidenta de esa hermana nación a la Mayor de las Antillas, en momentos donde el bloqueo de Estados Unidos se ha recrudecido.
Yolanda nos explica que muchas personas le reclamaron no haberles dicho que venía a Cuba para haber mandado medicinas y otros artículos, "todo el mundo quería mandar algo... sin embargo, la dificultad del equipaje, del peso. Ya traíamos cuatro maletas, entre el material del taller y otros artículos que sí trajimos para dar. Pero la gente de México es muy solidaria, si por ellos fuera, hubiéramos traído un tráiler".
No podíamos "robarle” más tiempo a nuestra entrevistada, que estaba ansiosa por seguir de cerca el progreso de los muchachos en la confección sus libros cartoneros. Así que la dejamos "escapar" con la condición de que, el próximo año, nos brinde una nueva oportunidad para conversar con ella. Mientras la vemos, sonriente, armando los libros junto a los niños del Proyecto Soñarte, ratificamos una vez más que la hermandad entre los pueblos de Cuba y México es inquebrantable.

Ver además:
Razones para Avivarte (I): ¿Quién dijo que todo está perdido?

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