Desde cualquier rincón del mundo, donde la solidaridad nos llegue incondicionalmente expresaremos nuestro más profundo agradecimiento. Cada gesto sincero, cada donativo, cada mensaje de apoyo que ha llegado a Cuba en estos tiempos complejos refleja lo mejor de la humanidad: la ayuda desinteresada que nace del corazón. No importa la distancia ni las diferencias; lo que prevalece es la voluntad de tender una mano sin pedir nada a cambio.

Gracias a esas personas, organizaciones y gobiernos que, inspirados por la justicia y la empatía, han acompañado a nuestro pueblo sin cálculos políticos ni intereses ocultos. Su ejemplo nos recuerda que otro mundo es posible, uno donde la cooperación fraterna prevalezca sobre el egoísmo.
Cuba, a lo largo de su historia, ha sembrado solidaridad en cada rincón del planeta: desde brigadas médicas que salvaron vidas en zonas de desastre, hasta maestros que llevaron alfabetización a lugares remotos. Hoy, esa historia de entrega humanista cosecha sus frutos.

La ayuda que recibimos no es casualidad, sino la continuidad de un principio que nos ha definido como nación: dar sin esperar recompensa, apoyar sin condiciones, compartir lo poco o lo mucho que se tenga. Por eso, cuando esa misma generosidad regresa a nuestras costas, lo hace en forma de gratitud renovada y de esperanza compartida.

(Tomado del Facebook de Roberto Morales Ojeda)

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