Durante más de seis décadas, el pueblo de Cuba es víctima del bloqueo más extenso y criminal de la historia de la región y el mundo, algo sin precedentes en esta era de civilización humana.

Y aun en esas adversas e injustas condiciones, la Isla ha realizado ingentes esfuerzos y gran sacrificio por preservar sus conquistas sociales, esas que hoy presentan grandes afectaciones con carencias de recursos, ante el asedio de Washington.

Niños enfermos en hospitales o con determinadas afecciones o en situación de discapacidad, así como población vulnerable, mujeres embarazadas, bebes, infantes de diversas edades y ancianos, son el segmento de población, aunque no es el único, más perjudicado con las políticas crueles e inhumanas instrumentadas por la Casa Blanca,

Y hoy recrudecidas hasta extremos, como significa obstaculizar la llegada de combustible a la nación caribeña, algo tan insólito y genocida, solo comparable con el accionar de las huestes fascistas hitlerianas para asfixiar con cercos y campos de concentración poblaciones enteras.

Ante tanta maldad, los cubanos atraviesan difíciles y complejas situaciones para su desenvolvimiento cotidiano, apagones por déficit de fluido eléctrico durante varias horas del día y la noche lo cual crea malestar por las consecuencias que ello genera en las viviendas y particularmente en la conservación de los alimentos.

Pero, aun así, ante tantas vicisitudes para sustentar la vida normal del país, existe voluntad política de encontrar alternativas y en base a ello se labora incesantemente. Hay que lograr comprensión del arduo trabajo, sin apenas recursos ni piezas de repuesto apropiadas, que emprenden los trabajadores y autoridades del Sistema Energético Nacional, a veces innovando y sustituyendo medios y erigiendo estrategias creativas para dar solución, de la mejor forma posible a cada avería e interrupción que se produce.

Y a veces constatamos en los barrios y comunidades, que ante los muy largos apagones que responden a situaciones objetivas que se suscitan en las plantas y termoeléctricas por escases de combustibles, mantenimientos necesarios o roturas imprevistas, se incrementa el malestar ciudadano, que es legítimo y lógico, por la desesperación que se origina en algunos ciudadanos.

Y algunos desahogan su malestar con sonidos típicos de calderas o campanazos en horas entradas de la noche, a modo de protesta por los respectivos apagones, aunque sin dudas ello no es la solución del problema, pues ante lo objetivo del déficit de combustible, (que no entra a la Isla hace más de tres meses por la vileza imperial), la problemática persiste, aunque se trabaja con ahínco por minimizarla, esa es la realidad.

Lo que no puede aceptarse es el oportunismo de algunos entes al servicio de la contrarrevolución que tratan de añadir más daños a la población cuando efectúan actos vandálicos, quema de estructuras e instituciones cualesquiera que sean, e intentan ser líderes de opinión, (aunque sin raciocinio y moralmente muy degradados para ello) y aclaman, en lo profundo de la oscuridad, de forma oportunista y cobarde, a favor de los verdugos yanquis, esos que nos bloquean y amenazan al noble y solidario pueblo cubano.

Afortunadamente esos entes delictivos y de baja calaña cívica son los menos, ante un pueblo culto y consciente de sus acosadores.

Y aunque es comprensible el malestar, ante la caída del fluido eléctrico porque a todos nos afecta, debe comprenderse que solo la solución es posible, cuando la demanda de energía se corresponde con la disponibilidad, (algo difícil en este contexto por el bloqueo). De lo contrario, pueden repetirse caídas abruptas del Sistema Energético Nacional (SEN), y esto es aún más dañino para toda la población en áreas residenciales, pero también para las empresas e instituciones que ofrecen servicios básicos al pueblo.

Asimismo hay que estar claros y conscientes que el mayor responsable de esta dramática situación en Cuba hoy, tiene un nombre y los cubanos lo saben; el gobierno de Donald Trump que representa la Casa Blanca y el sequito de asesores irracionales y nada pragmáticos, que desprecian a los pueblos del Sur. Y particularmente a aquellos que no comparten su ideología ni formas de actuar, pues las amenazas, sanciones, bloqueos, invasiones, y actos terroristas nunca han llevado a buen puerto a ningún país.

Hacerse eco de las campañas mediáticas de odio, violencia y desinformación sobre Cuba que pululan en las redes y agencias de comunicación occidentales, y con predominio en grupos mafiosos de Miami, exacerba mayores rencores, animadversión, e intoxica a quienes no tienen profundo conocimientos de la historia de Cuba y del propio EE.UU. Lamentablemente Norteamérica tiene en su haber, cientos de intervenciones militares e injerencias en asuntos internos de otras naciones, con el mero hecho de imponer sus designios, un colonialismo de nuevo tipo, sin independencia nacional y con desprecio hacia los pueblos latinoamericanos, al considerarlos su traspatio, y a sus ciudadanos de categoría inferior por lo que los humilla, luego de utilizarlos y manipularlos antes, en pos de sus intereses y desmedidas ambiciones de poder.

El momento actual con las incertidumbres que rodean el avance de las estructuras socioeconómicas del país, solo pueden ser vencidas y demostrar que los cubanos SÍ Pueden, con mayor unidad, esa que tanto el apóstol de la independencia defendió con el Partido Único de la Revolución, entonces el Partido Revolucionario Cubano.

Organización política capaz de aglutinar a todas a las fuerzas amantes de la plena emancipación de Cuba y de erradicar las huestes colonialistas, esas que todavía hoy intentan resurgir bajo la egida y los financiamientos a grupos contrarrevolucionarios, por parte de Washington y sus sicarios miamenses, los Marco Rubio, María Elvira, y Carlos Jiménez, entes reaccionarios, entre otros, que no tienen por sus acciones ignominiosas, ya la condición de cubanos.

Y es porque precisamente apostan a desarticular y destruir la Patria de Martí, con el cínico pretexto de decir ayudar a los cubanos, pero privándolos de la vida, son unos vendepatrias de cuello blanco, y actúan, oportunistamente, desde el Congreso de los Estados Unidos.

¡No al Bloqueo!, ¡Basta de odios y campañas promotoras de violencia!, ¡Viva la Paz e independencia de Cuba!

Ver además:

Mejor antídoto contra el Bloqueo: Sostener atención y docencia