Los centros de salud cubanos tienen que vencer dificultades para funcionar en medio de la crisis energética provocada por el presidente de los Estados Unidos de América, quien reclama ese "mérito" por ser fruto de su política de cero petróleo y cero dinero para Cuba.

Como resultado de la resistencia creativa a que nos ha convocado la máxima dirección del país, en respuesta al cerco genocida impuesto a la Isla por la por la potencia económico-militar más fuerte del planeta, el Instituto de Hematología e Inmunología (IHI) Dr José Manuel Ballester Santovenia, reajustó el trabajo, con el propósito de no debilitar la atención a sus pacientes, al tiempo que adoptó otras medidas que garanticen mantener la docencia.

Así declaró declaró el Dr. Wilfredo Roque García, director del centro, quien reafirmó que bajo ningún concepto dejarán de cumplir con sus responsabilidad médico-docente, aun cuando en las actuales circunstancias tal empeño exige mayores sacrificios de especialistas y residentes, quienes están obligados a vencer las mismas dificultades que el resto de los cubanos.

En el IHI, que el próximo primero de diciembre cumple 60 años de fundado, concluyó exitosamente el proceso de exámenes para la promoción al segundo año de residentes de Hematología, ahora –lógicamente- mejor preparados, desde el punto de vista académico, para incorporarse a las nuevas responsabilidades que se les avecinan.

Concluyeron exitosamente los exámenes de promoción, como parte del programa de la especialidad acreditado de excelencia por la Junta de Acreditación Nacional en 2025, los doctores Amanda Baute Díaz, Yatmar Morejón Naranjo, Carema Sarabia Aguila, Yilian Remón Remón y Alejandro Calvo Gener.

La especialidad tendrá una duración de 3 años, y el programa de completamiento de preparación académica contempla asimismo trabajar en las salas del IHI.

Esta especialidad se centra en el estudio, diagnóstico y tratamiento de enfermedades de la sangre y órganos hematopoyéticos como la médula ósea, ganglios linfáticos y bazo. Incluye el manejo de anemias, hemoglobinopatías, leucemias, trastornos de coagulación y terapias transfusionales, con énfasis en investigación y producción nacional de inmunomoduladores.

Desde su fundación en 1966, el Instituto de Hematología e Inmunología lidera su desarrollo, con servicios en todo el país, donde se forman especialistas en centros clave, cubriendo tanto adultos como pediatría.
Sobre las características del trabajo de residentes, profesores y tutores, el doctor José Luís Aparicio Suárez, explicó:

Los residentes de hematología enfrentan un espectro desafiante en su formación, marcado por la necesidad de dominar un vasto y complejo campo que abarca desde enfermedades benignas hasta neoplasias malignas.
La rápida evolución de los tratamientos, especialmente en oncohematología con la llegada de terapias dirigidas e inmunoterapias, exige una actualización constante y una capacidad de adaptación excepcional.
Además, la interpretación de estudios morfológicos (frotis de sangre periférica y médula ósea), citogenéticos, inmunológicos y moleculares, fundamentales para el diagnóstico, requiere una gran destreza y experiencia.

La gestión de pacientes con condiciones crónicas, comorbilidades y complicaciones agudas, a menudo en entornos de alta presión, demanda habilidades clínicas robustas y una gran resiliencia emocional para lidiar con resultados adversos.

Por otro lado, los profesores y tutores de hematología se enfrentan al reto de guiar a estos futuros especialistas en un camino formativo exigente. Deben equilibrar la transmisión de conocimientos teóricos y prácticos con la supervisión clínica directa, asegurando que los residentes adquieran las competencias necesarias sin comprometer la seguridad del paciente.

La necesidad de mantenerse actualizados en un campo tan dinámico, mientras dedican tiempo a la tutoría individualizada, la enseñanza en grupo y la evaluación continua, representa un reto considerable.
Además, deben fomentar el pensamiento crítico, la capacidad de resolución de problemas y la ética profesional, preparando a los residentes no solo como clínicos competentes, sino también como futuros líderes e investigadores en el campo de la hematología.

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