Hoy, en el Día del Comunicador, nos encontramos con un hombre sencillo, siempre con una sonrisa y nunca apurado: Gustavo Vladimir Cruz Ibarra, o como lo conocen todos en el barrio, "Gustavito". Un hombre de carácter humilde, que con su trabajo asegura que, en tiempos donde la tecnología avanza rápidamente, siempre haya una mano amiga para resolver los problemas de comunicación.

Gustavito es Operador Reparador de Líneas en la División Territorial Sur de ETECSA, pero su historia comenzó mucho antes, cuando, tras cumplir el Servicio Militar General (SMG), fue destinado a la Unidad de Comunicaciones de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) en el municipio de San José de las Lajas, hoy provincia Mayabeque.

Foto: Carlos Manuel Serpa

Fue allí donde un encuentro inesperado con un amigo de su tiempo de servicio lo llevó a tomar una decisión clave en su vida: en lugar de seguir buscando una especialidad en otra área, decidió ingresar al mundo de las comunicaciones. Aprobó las pruebas, se formó como Técnico Medio y comenzó su carrera en el Ministerio de Comunicaciones (MICOM), para luego ingresar a ETECSA, donde se ha mantenido desde entonces, marcando la diferencia con su dedicación.

A lo largo de su trayectoria, Gustavito se ha ganado un lugar especial en la comunidad. Se ha convertido en una pieza esencial para los vecinos, siempre dispuesto a solucionar cualquier inconveniente con una calma inquebrantable.

Aunque hoy la telefonía móvil ocupa un rol predominante, en tiempos pasados, los teléfonos fijos eran fundamentales y requerían de un reparador como él, que siempre sabía qué hacer.

Gustavito tiene una particular habilidad: con tan solo leer un reporte, sabe exactamente dónde está el problema, porque ese teléfono, ese gabinete, él los instaló. "Yo sé dónde está el problema, porque ese teléfono lo instalé yo", dice con seguridad.

Aunque siempre ha tenido la posibilidad de ocupar puestos administrativos, nunca ha querido dejar su puesto de trabajo sobre los postes, donde puede seguir conociendo y resolviendo los problemas de cada línea, de cada familia. A lo largo de los años, Gustavito ha participado en momentos cruciales como los procesos electorales, garantizando que las comunicaciones funcionen sin interrupciones.

A pesar de su amplio conocimiento y años de experiencia, él prefiere mantenerse en el anonimato, trabajando silenciosamente por la comunidad. Hoy, Día del Comunicador, Gustavito no podía faltar a su cita con la comunidad, y lo encontramos, como siempre, desde horas tempranas, reparando una línea en la esquina de la casa. Como él mismo dice, "yo soy el amigo y el reparador de sueños".

Es por todo esto que, en este día tan especial, debemos rendir homenaje a esos "Gustavitos" que trabajan incansablemente para garantizar que la comunicación nunca se detenga. Hoy, como cada día, el barrio le agradece su entrega y dedicación.

En un mundo cada vez más tecnológico y rápido, Gustavito es un recordatorio de que, a veces, los trabajos más sencillos son los que conectan de verdad a la gente. Desde su humildad y su capacidad para resolver problemas, nos demuestra que, más allá de la tecnología, lo que realmente importa son las manos que mantienen esa tecnología en funcionamiento, y el compromiso con la comunidad.

Hoy más que nunca celebramos su trabajo y el de todos los que, como él, hacen posible que las comunicaciones sigan siendo un puente de unión entre las personas. ¡Felicidades a todos los Gustavitos del país!

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