Para entender el significado de aquel 24 de febrero de 1895, no debemos olvidar el ¿por qué pelearon generaciones de cubanos, mujeres y hombres, en desigual enfrentamiento contra un ejército de ocupación colonial?; alimentado y apertrechado de recursos y armamentos que no resultaron superiores al sentido de unidad preconizado por José Martí, en la preparación y organización de la Guerra necesaria.

Por supuesto, es necesario evocar el precedente independentista del presbítero Félix Varela y Morales, quien nos enseñó en pensar y aquella clarinada de un 10 de octubre de 1868. En cuyas esencias de pensamiento y acción pueden tenerse entre las claves de un 24 de febrero de 1895, cuando por órdenes de Martí se producen levantamientos en diferentes localidades del Oriente de Cuba en lo que se ha dado en llamar el Grito de Baire y reinicio de las guerras por la independencia de Cuba.

La necesidad de concentrarse en la unidad como esencia para lograr los propósitos de la gesta libertaria se describe en el intenso epistolario de José Martí con Máximo Gómez y Antonio Maceo, como expone una carta fechada en Nueva York, el 29 de agosto de 1893, donde le informa a Gómez, del consentimiento de Maceo para designarle en condición de General en Jefe del Ejército Libertador y expone las condicionantes
de los preparativos de una expedición hacia la Isla con unos cuantos jefes y oficiales escogidos.

El 15 de diciembre de 1893, Martí le escribe a Maceo: “Ahora sólo estas líneas le puedo poner, y la seguridad de que, lo que yo haya de hacer, ni con ligereza ni con demora será hecho. Yo no trabajo por mi fama, puesto que toda la del mundo cabe en un grano de maíz, ni por bien alguno de esta vida triste, que no tiene ya para mi satisfacción mayor que el salir de ella: trabajo para poner en vías de felicidad a los hombres que hoy viven sin ella”.

El año de 1894 es decisivo en los preparativos de la nueva Guerra Necesaria, como la califi có Martí. De ese periodo, entre enero y diciembre, se ha publicado una veintena de cartas de Martí a Maceo. Expone, el propio Martí, de cartas a Maceo y Gómez que no llegaron a su destino porque el gobierno español actuaba con todos los medios a su alcance para impedir el éxito de los preparativos revolucionarios y utilizó agentes que crearon difi cultades; pero la sagacidad de Martí, su grado de alerta máximo, su pupila insomne, pudo neutralizar y minimizar los daños a la obra gigantesca que dependía de su paciencia, tenacidad, habilidad,
sagacidad y fi rmeza. Y sobre todo, de su sinceridad y capacidad de sacrificio.

El ímpetu de las fuerzas independentista marcó hitos en la fortaleza de la unidad de los cubanos al finalizar la guerra y frente a la posterior intervención de los Estados Unidos, el 25 de abril de 1898.

INTERVENCIÓN Y MANIPULACIÓN MEDIÁTICA

Desde fecha temprana (para la época) la prensa norteamericana desplegó sus cañones para informar de la “participación” del ejército estadounidense -en una contienda que había ganado, a coraje limpio, un ejército de mambises durante las contiendas que tuvieron lumbre con las encendidas palabras de Carlos Manuel de Céspedes aquel 10 de octubre de 1868- cuando se produce una flota estadounidense bloquea la Bahía de La Habana, el 22 de abril de 1898, y España, vencida, “declara” una guerra a Estados unidos para responder a la declaración de imperio que fuera expuesta el 25 de ese mismo mes.

Durante el memorable discurso pronunciado por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, entonces Primer Secretario del Comité Central del Partido, en el acto central en conmemoración del aniversario 60 del triunfo de la Revolución, en Santiago de Cuba, el 1ro. de enero de 2019, expresaba:

“Nos reunimos hoy para celebrar el aniversario 60 del triunfo revolucionario del Primero de Enero, y lo hacemos nuevamente en Santiago de Cuba, cuna de la Revolución, aquí en el cementerio de Santa Ifigenia, donde se veneran los restos inmortales de muchos de los mejores hijos de la nación, muy cerca de las tumbas del Héroe Nacional, del Padre y la Madre de la Patria y del Comandante en Jefe de
la Revolución Cubana.

“No vengo a aquí a hablar a título personal, lo hago en nombre de los heroicos sacrificios de nuestro pueblo y de los miles de combatientes que ofrendaron su vida a lo largo de más de 150 años de lucha. (…) Parece increíble que el destino nos haya reservado el privilegio de poder dirigirnos a nuestros compatriotas un día como hoy, al conmemorar seis décadas del triunfo, ocasión en que, bajo el mando de Fidel, por primera vez el pueblo cubano alcanzó el poder político y los mambises sí pudieron entrar victoriosos a Santiago de Cuba, coincidentemente 60 años después de que se instaurara el dominio absoluto del imperialismo
norteamericano sobre Cuba.

“Hace pocos meses, en La Demajagua, nos reunimos para recordar el aniversario 150 del inicio de las guerras por la independencia de Cuba, el 10 de Octubre de 1868, fecha que marca el comienzo de nuestra Revolución, que sobrevivió momentos de amargura y desunión, como el Pacto del Zanjón, y episodios luminosos como el protagonizado por Antonio Maceo en la Protesta de Baraguá.

“La Revolución revivió, en 1895, gracias al genio y la capacidad de Martí para aglutinar a los mejores y más experimentados jefes de la contienda de los 10 años y preparar la «guerra necesaria» contra el colonialismo español. (…) Cuando el ejército colonial estaba prácticamente derrotado, con escasa moral combativa, asediado por los mambises en casi toda la isla y mermado por las enfermedades tropicales, que, en 1897, por solo citar un ejemplo, provocaron 201 000 bajas entre sus efectivos; la victoria fue usurpada con la intervención norteamericana y la ocupación militar del país, lo que dio paso a un largo período de opresión y gobiernos corruptos y serviles a sus designios hegemónicos.

“Ni siquiera en esas difíciles circunstancias se apagó la llama redentora del pueblo cubano, puesta de manifi esto en figuras de la talla de Baliño, Mella, Villena, Guiteras y Jesús Menéndez, entre muchos otros que no se resignaron a vivir en afrenta y oprobio sumidos. (…) Tampoco la Generación del Centenario, que bajo el liderazgo de Fidel asaltó los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes el 26 de Julio de 1953, estaba dispuesta a tolerar, a 100 años del natalicio de Martí, los crímenes y abusos de una tiranía sangrienta totalmente subordinada a los intereses de los Estados Unidos.

“Sobrevinieron entonces momentos de profundo dolor y tristeza luego del revés y el vil asesinato de muchos
de los combatientes revolucionarios participantes en esas acciones, denunciado virilmente por Fidel en su histórico alegato La historia me absolverá, que se convirtió en el programa de la Revolución.

“En los duros años de presidio y vejaciones no desfalleció el fervor y el compromiso de reiniciar la lucha, creció el prestigio y la autoridad del líder revolucionario para sumar nuevas fuerzas contra la dictadura. (…) El exilio en México no conoció el descanso; sirvió para preparar la próxima y decisiva etapa de batallar que nos trajo en el yate Granma a las Coloradas el 2 de diciembre de 1956.

La demora en arribar a costas cubanas, debido a la azarosa navegación, no permitió la sincronización prevista con el Alzamiento de Santiago de Cuba, el 30 de noviembre, organizado por el audaz y valeroso joven dirigente del Movimiento 26 de Julio, Frank País García, quien todavía no había cumplido los 22 años, edad que tenía cuando fue brutalmente asesinado por los esbirros de la tiranía el 30 de julio de 1957.

“Tampoco el desastre de Alegría de Pío, que casi aniquiló a los expedicionarios, pudo extinguir el optimismo
y la fe de Fidel en la victoria, convicciones que lo llevaron a exclamar el 18 de diciembre cuando nos reencontramos, con apenas siete fusiles: ¡Ahora sí ganamos la guerra! (…)

Ya el 8 de enero de 1959, a su llegada a La Habana, el Jefe de la Revolución expresaba, (cito): La tiranía ha sido derrocada, la alegría es inmensa y sin embargo queda mucho por hacer todavía. No nos engañamos creyendo que en lo adelante todo será fácil, quizás en lo adelante todo sea más difícil.

Precisamente en este escenario que vivimos, las palabras del Primer Secretario del Comité Central del
Partido Miguel Díaz-Canel Bermúdez cuando subrayaba la importancia de defender la unidad con la certeza de que “saldremos adelante por el coraje que tenemos todos, por nuestra valentía, porque no nos vamos a doblegar”.

Ver además:

Guerra Necesaria, gesta gloriosa por la independencia de Cuba frente al colonialismo español