La Revolución Cubana, desde su triunfo en enero de 1959, mostró su esencia solidaria con decenas de pueblos del mundo que todavía estaban bajo el yugo colonial o con aquellos que, a pesar de la declaración de su independencia, seguían en muy precarias condiciones de vida. Y se inició desde entonces, una política de ayuda internacionalista a las naciones en desarrollo, a quienes solicitaban apoyo ante sus crecientes necesidades y peligros de ser cercenada su soberanía.

Así comenzó la colaboración cubana con países de la comunidad mundial, fundamentalmente con naciones de Asia, África y América Latina. Y ello ha sido expresión de las ideas humanistas enraizadas del pensamiento martiano, y continuado por el máximo líder Fidel Castro, quien proyectó ese principio como expresión internacionalista del pueblo cubano.

A pesar de no tener el desarrollo económico deseado, en fecha tan temprana como 1960 envió una brigada médica de emergencia con varias toneladas de equipos e insumos a Chile, tras un devastador terremoto que cobró miles de vidas, y el entonces senador de esa nación, Salvador Allende, expresó: "Vi los camiones pasando por las calles de La Habana y vi la generosidad anónima de aquellos que entregaban lo que se necesitaba, algo mucho más valioso que lo que ofrecen los países ricos".

Y el 23 de mayo de 1963 se consideró el inicio de la Colaboración Médica Internacional Cubana, enviando la primera brigada a Argelia, formada en ese momento por 55 profesionales que prestaron sus servicios durante un año. Y luego de sesenta años, ya Cuba había brindado su ayuda solidaria en servicios de Salud, a unas 165 naciones, con más de 600 mil colaboradores en disimiles especialidades, y generalmente en lugares apartados e inhóspitos, donde se carece de esas prestaciones, y cuales incluyen asistencia médica en comunidades indígenas y comunas, no siempre con las condiciones de vida, apropiadas. Pero los cubanos tienen profundamente intrínseco el principio del Apóstol, que, “Patria es Humanidad”.

Asimismo, la colaboración cubana no se ha limitado solo a la Salud, también ha sido muy activa en servicios de Educación, y programas de Alfabetización. Pero, además, en proyectos de Construcción ha extendido la ayuda a otros países, la lista es larga, porque la nación caribeña siempre ha estado presta a apoyar a los que lo han precisado, compartiendo lo que tiene.

Entre los disímiles programas de colaboración de profundo humanismo se ubican los establecidos como Barrio Adentro, en Venezuela, y la Operación Milagro, por ejemplo; esta última posibilitó, que más de tres millones de ciudadanos recuperaran la visión, o mejoraran su estado.

El surgimiento en La Habana del Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastre y Graves Epidemias "Henry Reeve" el 25 de agosto de 2005, por iniciativa del Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, fortaleció aún más la ayuda humanitaria a brindar por Cuba.

Y su creación fue en respuesta a lo vivido en los territorios de Louisiana, Mississippi y Alabama, en Estados Unidos, ante el paso del huracán Katrina, lamentable experiencia que demostró la necesidad de contar con ese aguerrido y humano, Contingente, que lleva su nombre en memoria al joven estadounidense que heroicamente luchó por la independencia de Cuba.

Los integrantes de la “Henry Reeve” son símbolos de sacrificio y entrega infinita a su profesión, como cualquier sacerdocio, comprometido con los más necesitados del mundo. Sus huellas de humanismo han quedado presentes en miles de personas que en otros países han recibido su decisivo apoyo, como ejemplo, por solo mencionar algunos, recordamos su labor en Guatemala, Indonesia, Pakistán, Perú, Bolivia, México, entre otros. Y durante la pandemia de Ébola en África Occidental desafiaron el letal flagelo ayudando a los enfermos, y de igual manera lo hicieron ante la Covid-19 en más de 40 países, unas 57 brigadas de médicos y paramédicos fueron creadas.

Y como médicos del alma y salvaguarda de vidas llevaron también, amor y esperanza al pueblo de Turkiye tras devastadores terremotos que les azotó.

Ante tantos desafíos de requerimientos de Salud y derechos humanos en el mundo se creó la Escuela Latinoamericana de Medicina, ELAM, obra sensible y humanista de la Revolución, que da la oportunidad y acceso a jóvenes de naciones más pobres de otras latitudes graduarse como médicos para luego de egresados ayudar a sus pueblos. Esa es otra de las ideas concretas de Fidel, quien consideró que ese gesto representaba; “saldar nuestra propia deuda con la humanidad”.

Hoy Cuba es víctima del bloqueo criminal más largo e infame de la historia aplicado por el gobierno de Estados Unidos, asedio que se ha recrudecido vilmente al extremo de intentar asfixiar a la población impidiendo la entrada de combustible a la Isla, con el fin de desarticular las conquistas sociales alcanzadas que permiten un sistema de Salud, Educación, Deportes, Cultura y Seguridad Social, con acceso a todos los ciudadanos, sin distinción de clase, credo ni raza.

Ante ese contexto de medidas genocidas contra el noble y solidario pueblo cubano, se alzan millones de voces: gobiernos, personalidades, asociaciones de amistad, ciudadanos cubanos y de disimiles orígenes, la abrumadora mayoría de las Naciones Unidas, entre otras instituciones nacionales e internacionales, amigos solidarios del pueblo de Cuba que rechazan ese crimen.

Por doquier se constata el repudio a la genocida medida de la administración Trump, de Estados Unidos de América, nación que desde sus principios fundacionales se autoerige como “paladín de derechos Humanos y democracia”, lo cual es quebrantado, flagrantemente, por el actual gobierno de la Casa Blanca.

Cada día crece el rechazo, y de forma contundente, al cerco ignominioso, e injusto imperial, contra la Mayor de las Antillas, país en desarrollo que no agrede a nadie, ni representa amenaza alguna para Washington, tema solo concebible en mentes obcecadas y enfermas de odio, al parecer desdeñan las ideas humanistas y de justicia social que la Isla, defiende.

¡Abajo el Bloqueo!

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