La mayor degradación moral y humana del gobierno de Estados Unidos en la era actual está estrechamente vinculada a su política genocida contra el noble, hospitalario y solidario, pueblo de Cuba.

Mientras Washington aplica quebrantos flagrantes del derecho internacional y humano (acosando, agrediendo y bloqueando, vilmente, a más de once millones de cubanos en la Isla, privándolos de recursos básicos para la supervivencia como resulta ser el combustible, y tecnologías y productos para prestaciones de Salud, alimentación, y transporte), el desprestigio de Norteamérica, crece, por lo injusto y abusivo de la estrategia de exterminio en masas practicada, en esta centuria de civilización, por la Casa Blanca. Y solo concebida, con variantes contemporáneas, a las ejecutadas por el nazifascismo en el pasado siglo.

Foto: Tomada de Redes Sociales

Por otra parte, ante tanta barbarie, aumenta la solidaridad con la nación caribeña. Pueblos, gobiernos y ciudadanos agradecidos del mundo, los cuales conocen la bondad y generosidad de los cubanos, se manifiestan contra las draconianas y criminales medidas de EE. UU contra la Mayor de las Antillas.

De igual manera, la comunidad cubana en el exterior sigue de cerca las despiadadas y crueles disposiciones orientadas a asfixiar a las familias en la tierra digna y patriótica de Martí.

A solo unos días de la gesta independentista de 1895, -iniciada el 24 de febrero frente al colonialismo español-, los mambises de las presentes generaciones sustentan su derecho inalienable a defender su soberanía frente a los nuevos colonialistas, invasores modernos encarnados hoy en la administración que preside Donald Trump, y particularmente por su más cercano, “asesor de la ignominia”, el inepto señor de la diplomacia”, Marco Rubio, acérrimo odiador de Cuba, al parecer, traumado por su descendencia, sin siquiera conocer la Isla, ni a su gente, y la ataca, visceralmente.

Las agresiones y cercos impuestos por más de sesenta años han logrado unir más al pueblo, el que va adquiriendo mayor consciencia de la maldad que encierra el accionar de Washington que hipócritamente dice “ayudar a los cubanos”, cuando es incapaz de levantar, definitivamente, el bloqueo económico, comercial y financiero más largo de la historia y plegado de crímenes de lesa humanidad.

Solo oportunistas, y vendepatrias, mercenarios al servicio de potencia extranjera en busca de prebendas, pueden apoyar barbaries como esas, y hacerse eco de quienes producen daños contra hombres, mujeres, niños, discapacitados y ancianos, solo superado por el mayor ejemplo de barbaries contra seres humanos en este era, los sucesos en Gaza. Y precisamente, son los mismos, generalmente, que coinciden con el apoyo a esos crímenes, los que reproducen como marionetas despreciables, las campañas agresivas y de odios, contra la nación caribeña.

Foto: Tomada de Redes Sociales

Pretextos, patrañas, falacias y tergiversación de la realidad cubana son los instrumentos empleados por los enemigos de la Patria, esos que, con disfraces de “agencias de comunicación independientes”, aunque como accesorios de los vaivenes de Miami, y otros con manto de ONG prooccidentales, actúan como monigotes de otros gobiernos, prestándose a seguir y reiterar, el guion desestabilizador y cruel de los verdugos de Cuba.

¡Basta de bloqueos, asedios y degradación e inmoralidad de Washington ante política genocida con Cuba!
La Isla merece la paz y tiene derecho al desarrollo sustentable, con autodeterminación, soberanía, e independencia nacional.

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