Resulta significativa y profunda la degradación moral y humana del gobierno actual de los Estados Unidos, y hace peligrar la paz y el desarrollo armónico entre las naciones.
Lo podemos ver con las medidas dictaminadas por el presidente Donald Trump, al parecer comprometido también con los malandrines de la mafia miamense representados por su Secretario de Estado, Marco Rubio, que llevan practicando más de seis décadas de perenne y abominable asedio, y viviendo del lucro y negocio de la contrarrevolución para escalar posiciones, de manera oportunista, a costa del cerco, las acciones terroristas, y la subversión contra Cuba.
Washington, con su ceguera política y ambiciones desmedidas de poder sigue descuidando la tormenta socio- económica que se cierne, a lo interno, de esa nación, autoproclamada “defensora de derechos humanos y democracia”. Y sin embargo, cada día esa declaración asume su sentido contrario, es hoy el país mayor quebrantador de esos principios fundacionales, y no solo los vulneran en el ámbito local, sino con más énfasis aún, internacionalmente.
No hay respeto mínimo por parte de la Casa Blanca a códigos de conducta establecidos, históricamente, por su Constitución y por el órgano rector de las relaciones internacionales luego de la II Guerra Mundial, la Organización de Naciones Unidas, la única capaz de garantizar paz y frenar otra barbarie como la de la última conflagración frente al nazifascismo, ese que trata de imponerse con pretextos sin consistencia alguna, en el mundo.
El gobierno de EE. UU está dando muestras fehacientes ante la comunidad internacional, incluyendo sus aliados de Europa, de descontrol, falta de raciocinio, objetividad y pragmatismo. No solo fue una barrabasada y disparate mayúsculo invadir a Venezuela y secuestrar su Presidente legítimo, sino que además amenazan al país con nuevas represalias como vulgares delincuentes, sin freno, es decir, apostan a mayores absurdos y desatinos peligrosos.
Y todo indica que el tradicional Sistema de Justicia de Washington actúa de forma morosa o es incapaz de poner coto a tanta criminalidad, pues a las torpezas mal intencionadas de la Administración se suman ejecuciones extrajudiciales en aguas del Caribe y asaltos, secuestros, piratería marítima contra barcos petroleros de disímiles orígenes, lo que va socavando el honor y dignidad de la justicia en esa nación que también sufre serias dificultades, y ello puede ser aún más grave, para los ciudadanos norteamericanos y para la humanidad.
Y por si fuese poco la serie de ignominias, quien se cree “el emperador” del mundo, como si los cientos de naciones independientes del planeta no existiesen, recién acaba de firmar una orden ejecutiva de burdo y mentiroso contenido, (que nadie con cerebro y conocimientos de causa puede creer) declarando a Cuba una amenaza para los Estados Unidos, y persiguiendo todo barco que lleve combustible a la Isla, el rol de pirata le vino bien por actuar como ladrón, a pesar de sus millones, los que no le son suficientes para sus ambiciones por los “próximos 50 años”.
Ahora la víctima, el pueblo de la Isla, es la amenaza para quienes, por décadas, la agreden. Si las intenciones no fuesen tan viles, parecería una broma de mal gusto. ¿Quién puede pensar esa estupidez de la nación caribeña, que solo ofrece ayuda solidaria y es hospitalaria con otros pueblos, a pesar del criminal cerco con record de extensión de los Estados Unidos?
Trump se ha convertido en el Presidente que hace todo lo que algún que otro asesor desenfrenado como el peor en política exterior conocido, Marco Rubio, le sugiere. Y eso le va a acarrear problemas muy graves a su administración, pues seguir orientaciones de odiadores y traumados nunca ha tenido un final feliz.
Esa macabra estrategia anticubana es reconocida, internacionalmente, como violadora flagrante de derechos humanos, tiene el embarazoso contenido de ser muy extraterritorial, y vulnera la soberanía de otros países, y además obstaculiza el cacareado libre comercio entra las naciones del mundo. Y lo que es peor, esa disposición esta plegada de falacias, desinformación y reiterado propósito de asfixiar por hambre y carencia de recursos y servicios básicos a más de once millones de seres humanos.
El combustible u oro negro que mueve las agresiones de EE. UU es imprescindible para la operatividad de hospitales, ambulancias, producir alimentos, transportar mercancías y población, etc, etc, y eso es lo que quiere don Trump y su marioneta Rubio y sus secuaces, privar en la Mayor de las Antillas, hay que tener malas entrañas, o no tener madre ni familia, o quizás no importarles, para concebir, tal barbarie.
Cuba jamás ha atacado ni efectuado actos terroristas contra los Estados Unidos, solo trabaja por actualizar su modelo económico, con paz e independencia y siempre ha estado presta a colaborar con los pueblos mas necesitados del mundo, con médicos, maestros, constructores, instructores de arte, asesorías etc, ¿eso será una amenaza para Washington?
La inmoralidad, carencia de dignidad y principios éticos de vida, se ha apoderado de Washington. No sé si dios o incluso, el diablo, algún día puedan perdonar tanta felonía, al menos a los cubanos de la tierra heroica de Martí, difícilmente se les pueda olvidar, tanta maldad.
Ver además:
Frente Continental de Organizaciones Comunales repudia hostilidad de EE.UU. contra Cuba

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