En tiempos en que algunos hablan de anexión y el imperialismo muestra su rostro más brutal, la figura de José Martí se erige como un faro indispensable para nuestra nación. Martí no solo fue el Apóstol de nuestra independencia, sino también el visionario que nos alertó sobre los peligros del imperialismo y la necesidad de defender nuestra soberanía con firmeza y dignidad.

Sus palabras, escritas hace más de un siglo, resuenan hoy con una fuerza abrumadora: “Viví en el monstruo y le conozco las entrañas”, nos dijo, refiriéndose a los Estados Unidos. Hoy, cuando las amenazas contra Cuba se intensifican, su pensamiento nos recuerda que la libertad no se negocia, se conquista.
Martí nos enseñó que la Patria no es solo un territorio, sino un proyecto de justicia, equidad y humanidad. En un mundo donde el imperialismo busca imponer su dominio económico, político y cultural, su llamado a la unidad y a la resistencia sigue siendo nuestra guía. Él nos dejó claro que no hay independencia verdadera sin soberanía plena, y que la lucha por la dignidad de un pueblo es una batalla que nunca termina.
Hoy, cuando algunos intentan sembrar la división o promover ideas anexionistas, Martí nos convoca a defender nuestra identidad y a construir un futuro desde nuestras raíces.
En este contexto, Martí no es solo un símbolo del pasado, sino una voz viva que nos inspira a enfrentar los desafíos del presente con valentía y convicción. Su legado nos recuerda que la lucha contra el imperialismo no es solo política, sino también moral y cultural. Que su ejemplo nos impulse a seguir trabajando por una Cuba libre, soberana y justa, donde prevalezcan los valores que él defendió con tanto amor. Como él mismo dijo: “La patria es ara, no pedestal”, y hoy más que nunca, debemos honrar su memoria levantando nuestra voz contra cualquier forma de opresión. ¡Martí vive en nuestra lucha!
#MartíVive
(Tomado del Facebook de Roberto Morales Ojeda)
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