Para el Proyecto de Desarrollo Local La moneda cubana, celebrar este abril su aniversario 15 es solo un episodio en un camino que viene de pequeño a grande y que no pone límites a sus iniciativas.
“Siempre dijimos que el aniversario no era solamente para disfrutar de una cena, tiene que ser el año entero. Por lo tanto, durante todo 2026 vamos a estar haciendo cosas para recordar los 15, que no se celebran todos los días”, destacó Ángel Aguilera, fundador de esta iniciativa, que en ese periodo ha graduado a 3 500 estudiantes y tiene hoy una matrícula de otros 3 000, en sus ocho programas de formación y más de 35 cursos cortos.

Según explicó, la jornada por el aniversario concibió tres momentos relevantes. El primero en el contexto de la IV Feria de desarrollo local de La Habana Vieja, en marzo pasado. “Ahí tuvimos la posibilidad, en un área muy cercana al proyecto, de acompañar a diferentes emprendedores en el tema de los servicios y también expusimos la experiencia desde La moneda cubana en ese desarrollo local”.
Luego, en abril, entre el 6 y el 11 se desarrolló la jornada por los 15 años del proyecto, con un amplio programa, desde una campaña de adopción y desparasitación de mascotas con 15 jóvenes del proyecto, que marca la apuesta por el bienestar animal; la fiesta Lo que se avecina es grande, con la presencia en las calles de las habilidades gastronómicas y culinarias aprendidas en los cursos, con la incorporación de la comunidad, competencias de cocina y coctelería, y un festival deportivo con el concurso del Instituto Nacional de Cultura Física, Deportes y Recreación (Inder), con extensión a lo largo del año a 15 barrios en transformación de la capital, una gala y la fiesta.
Como parte de lo proyectado para el año, abundó Aguilera, se encuentra la incorporación en septiembre venidero de 36 adolescentes en un programa experimental de continuidad de estudios, articulado con el Ministerio de Educación, para la formación de técnicos medios en gastronomía integral, que se sustenta en la estrategia docente productiva desarrollado con el Instituto Politécnico Carlos Rafael Rodríguez.
Otra de las iniciativas de continuidad es el Proyecto Futuro, una experiencia mediante la cual 25 jóvenes graduados de La moneda cubana, por decisión propia, permanecerán como docentes y “esa va a ser una cantera que vamos a preparar no solamente para que sean profesores aquí, sino también para ayudar y fortalecer nuestros centros politécnicos que carecen de especialistas en los diferentes oficios vinculados a los servicios”.
Al respecto, Aguilera reflexionó acerca de cómo, cuando la orientación vocacional se hace bien, “puede llegar a personas jóvenes que no solo se preocupan por salir a buscar dinero, sino también, desde lo que aprenden, pueden enseñar a otros”.
Para culminar el año, La moneda cubana organizará otra semana de homenaje, esta vez, en noviembre, dedicada a La Habana. “El proyecto realiza la jornada Ideas más sabor, que va a llegar este año a la décima edición y va a ser un festival culinario regalo del proyecto por sus 15 años, y también a esta ciudad que tanto nos ha acompañado y que en cada lugar que existe en La Habana, hay un joven monedeño que impacta en esa comunidad”, adelantó.
Esencia que se mantiene
Esta experiencia, que surgió a pequeña escala y ha crecido hasta llegar a una propuesta de exportación de servicios, mantiene una esencia: la formación de adolescentes y jóvenes.
Cientos de estudiantes han pasado por sus aulas, que también se han extendido para acoger a nuevos grupos. Se les ve por calles de La Habana Vieja con signos que los distinguen: blusa o camisa blanca, pantalón negro, corbata o lazo rojo. En sus pechos, sobre el corazón, el símbolo que distingue al proyecto.
Jóvenes al fin, se identifican por su algarabía, que compite con cierta timidez. Sin embargo, la vencen. Eso también lo han aprendido. Josué Isaías Jiménez, de 17 años, comparte su sentir: “Para mí La moneda cubana es una gran oportunidad de estudiar, de salir adelante, de conocer otros mundos y otras ramas culinarias”.

Antes, estudiaba en una escuela de elaboración de alimentos, “pero nada parecido a esto”. “Realmente nos ha abierto muchas puertas: hemos aprendido mucho inglés, a catar vinos, hemos aprendido sobre el tabaco y la cultura de otros países”.
Desde el principio, dice, contó con el apoyo de su familia y “gracias a ellos estoy aquí estudiando”. “Mi gran sueño es tener un restaurante y gracias a La moneda cubana estoy aprendiendo muchas cosas que me van a servir para llegar a ese anhelo”, dice y confiesa que espera especializarse en cocina y en cantina, “porque me gusta mucho el mundo de los cocteles y los vinos”.
Desde hace tres meses, Ana Laura Martínez asiste al Curso de gastronomía integral. “Estudio elaboración de alimentos por Gaviota, pero me incliné más hacia esto también por la posibilidad de aprender idiomas y de alcanzar un mejor título y un conocimiento mayor”, comentó.

Acerca del proyecto, opina: “siento que es una familia muy grande y que te acoge muy bien, los maestros son súper agradables todos y yo simplemente quiero superarme cada vez un poquito más como persona”. Sus sueños rebasan los de su compañero de grupo: piensa en un hostal en el Caribe, que incluya también un pequeño restaurante.
De acuerdo con Aguilera, en estos tiempos complejos para la movilidad, las muchachas y muchachos del proyecto han apostado por la presencialidad, en la cual “la motivación ha jugado un papel muy importante”.
Como parte de esta experiencia, dijo, se evalúa con el grupo Cubanacán la posible entrega en arrendamiento del hotel Bello Caribe, como su primer hotel escuela. Por otra parte, reveló, la Oficina del Historiador le entregó recientemente dos nuevos locales para la ampliación de la escuela.
“Podemos hacer más, pensando siempre en lo que al país le hace falta”, sentenció el fundador de La moneda cubana.
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