La vitralería colonial cubana es única en el mundo. Ningún otro país puede exhibir semejante colección de artísticos filtros de luz, capaces de transformar una gota de sol en surtidor de mágicos colores.

Su héroe es el medio punto, rey de los vitrales cubanos, que debe su nombre al arco donde se inserta, y adorna las mansiones coloniales de la Isla con profusión solo posible en el mundo alucinante del Caribe antillano.

Quien visite la isla de Cuba en pos de la belleza de la luz, encontrará un tesoro inagotable de vitrales que abarca todas las formas creadas por la imaginación de los artistas, y a cada paso descubrirá una nueva joya rutilante donde el brillo del trópico estalle en mil fragmentos coloridos, que llenarán sus ojos con la más perfecta poesía.

Foto: Tomada de Redes Sociales
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