En pocos días, el 15 de noviembre, la ciudad-hogar vuelve a recuperar el bullicio de alegría que la caracteriza, con ese mezcla de fragancias de café y sazones típicos de la cocina cubana.

Las noches se iluminan en el conjuro de colores que irrumpe a lo largo del malecón habanero y desemboca en las entrecalles donde no es casual observar una partida de dominó.

Esquina de 25 y G, Vedado, Plaza de la Revolución. Foto: Raúl San Miguel

La ciudad se muestra plena después de meses de silencio nocturno que obligó la imposición de regulaciones sanitarias que ahora se flexibilizan con la entrada a la nueva normalidad.

La Habana nuestra de cada día, sobre la cual vertimos las más consentidas críticas, pero nos devuelve la vida en cada latido del corazón.

Un nuevo aniversario y un futuro prominente de bendiciones para un pueblo que se merece ser considerado la nueva Numancia y patrimonio de soberanía e independencia de la humanidad.

Reparación vial en 23 y F, Vedado, Plaza de la Revolución. Foto: Raúl San Miguel
Universidad de La Habana Foto: Raúl San Miguel
Rompen las olas en el litoral del Círculo Social Obrero Gerardo Abreu Fontán. Foto: Raúl San Miguel
Reconstrucción del Parque de Manila, en el Cerro. Foto: Raúl San Miguel
Cinemateca de Cuba. 23 y 12, Vedado, Plaza de la Revolución. Foto: Raúl San Miguel
Limpieza frente al restaurante Pekín, 23 y 14, Vedado, Plaza de la Revolución. Foto: Raúl San Miguel
Edificio en 23 y 14, Vedado, Plaza de la Revolución. Foto: Raúl San Miguel
Iglesia en Santa Catalina, Diez de Octubre. Foto: Raúl San Miguel
Avenida Independencia. Foto: Raúl San Miguel
Puesta de sol. Foto: Raúl San Miguel

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