Hacer que el mercado de barrio cumpla su fin

Los establecimientos pueden ser administrados por diferentes actores económicos autorizados, mediante procedimientos de licitación que mantienen la propiedad estatal de los inmuebles
Mercado de barrio Doña Luisa, uno de los que funcionan actualmente en el municipio Cerro. Foto: Raquel Sierra

Interioridades, avances, opiniones de la población, dudas, insatisfacciones y proyecciones analizaron los representantes los Mercados de barrio (MB) de la capital en un encuentro convocado por el Ministerio de Comercio Interior {Mincin).

En la reunión participó la viceministra del Mincin, Inalvis Smith, junto a directivos de empresas y una representación de Consejos de la Administración Municipal.

El mercado de barrio constituye una forma de gestión destinada a la comercialización de una nomenclatura definida de productos alimenticios (18) y de aseo (6) en establecimientos seleccionados de la red comercial administrada por empresas, Mipymes, cooperativas no agropecuarias, trabajadores por cuenta propia, modalidades de inversión extranjera y otros actores económicos autorizados.

Según la Resolución 16 de 2026 del Ministerio de Finanzas y Precios, se exonera del pago del impuesto sobre las ventas por la comercialización mayorista de mercancías importadas que se destinan a la venta minorista estatal.

En tanto, la Resolución 161/2026, establece una bonificación del cinco por ciento para el cálculo y pago del impuesto sobre las ventas por la comercialización minorista de los productos alimenticios y de aseo seleccionados, cuando se comercialicen a través de establecimientos vinculados a este proyecto.

Foto: Raquel Sierra

Miradas y criterios

En el encuentro convocado por el Mincin se expusieron los resultados de un monitoreo de medios de comunicación y redes sociales, con criterios que van desde agradecimientos, la satisfacción por el uso de los pagos digitales, el cambio de imagen de unidades deterioradas, la posibilidad de adquirir en algunos fracciones de productos (media, libra y más, pero sin que dé lugar a acaparamiento y la reventa) y el deseo que se mantengan e incrementen su cantidad y operaciones hasta comentarios de «es más de lo mismo» al no percibirse una gran diferencia entre los sus precios y los del resto de los mercados.

Entre los temas evaluados estuvieron el abastecimiento y los proveedores, la certificación de lo vendido, las dificultades para mantener precios 10-15 por ciento inferiores a los del entorno, el monitoreo de los precios, imagen comercial, relación con el barrio, reventas, recuperación de la inversión, trabajadores preexistentes y mensajería, entre otros.

Varias fueron las problemáticas coincidentes planteadas por los representantes de los mercados de barrio: las dificultades para adquirir productos en las Mipymes mayoristas y sus exigencias de pago al contado en dólares, en cuentas en el exterior, y en menor medida, en Clásica o Zelle; lamo estabilidad de precios en Mariel a partir de la vigencia de la tasa flotante; la demora de las operaciones con Transfermóvil -la vía que cuenta con mayor cantidad de usuarios-, y de que esas operaciones entren en las cuentas de las Mipymes; los precios que alcanzan los productos al incorporársele un 10 por ciento en eslabones intermedios de la cadena, cómo certificar lo vendido por ese concepto de mercado de barrio  y el impacto de los elevados precios mayoristas en las fichas de costo.

En el encuentro expuso sus experiencias el mercado El Cotorrón, en el Cotorro, en el Consejo Popular Magdalena-Torriente, gestionado por la Mipyme Alza, acerca del desconocimiento de los proveedores del descuento del 10 por ciento, cómo no quiso incorporarse a la nueva forma de gestión ninguno de los trabajadores del otrora mercado Ideal y la repartición de las utilidades de 70 por ciento para la Mipyme y 30 para la empresa, según el contrato firmado.

Sobre este MB, se subrayó la importancia de la articulación con los delegados de circunscripción y los consejos populares para preservar el componente social del mercado e identificar a los sectores más vulnerables de la zona para asegurarles el acceso prioritario a los productos y atender las demandas de la comunidad de manera inclusiva.

En el MB Los Gómez, en Monte y Cienfuegos, La Habana Vieja, operado por un trabajador en cuenta propia en transición a Mipyme, se realiza cada mañana antes de la apertura un monitoreo por los comercios de los alrededores para monitorear los precios con el propósito de cumplir con el 10 por ciento inferior a estos.

El MB Tulipán, en Plaza de la Revolución, lo opera la Mipyme Titán S.U.R.L. de Nueva Gerona, Isla de la Juventud. Según comentó Ismael Concepción Royero, comenzaron el 10 de octubre pasado y han contactado con los factores del barrio para conocer sobre las personas vulnerables y embarazadas con el objetivo de cumplir con lo establecido para las operaciones de este tipo de mercado.

De cara al futuro

En el encuentro, se expresó la necesidad de mantener sistemáticamente este tipo de intercambio con la incorporación de otros organismos que puedan dar respuesta a las preocupaciones y obstáculos, entre estos el banco, la Oficina Nacional de la Administración Tributaria, trabajar con los proveedores para que se sumen, así como velar por el cumplimiento de lo regulado para este tipo de comercio, que debe beneficiar a la población, sobre todo a las personas en situación de vulnerabilidad, como establecen las normas por las que se rigen.

Por su parte, el Mincin informó sobre la creación y constitución de cerca de 30 nuevos establecimientos de este tipo, que se suman a los más de 60 que existen ya en todo el país.

 

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