Industriales viajará al estadio Capitán San Luis con la misión de cambiar el rumbo de su duelo particular ante los Vegueros de Pinar del Río, líderes de la Zona Occidental, en una prueba que pondrá a examen las aspiraciones de los Leones en el comienzo de la 65.ª Serie Nacional de Béisbol.
Los dirigidos por Guillermo Carmona llegan a la nueva subserie con cinco victorias e igual número de derrotas, balance que los ubicaba este domingo en el tercer puesto de su llave, empatados con otros dos equipos, una posición que no satisface a buena parte de la afición azul, acostumbrada a exigirle más a una nómina que, sobre el papel, sobresale por encima de la media del campeonato.
Sin embargo, diez partidos apenas dibujan los primeros trazos de una temporada de 44 desafíos, en la que los cuatro mejores conjuntos de cada zona avanzarán a la postemporada y donde todavía queda demasiado camino para convertir las primeras impresiones en sentencias definitivas.
Los números ofensivos respaldan parte de las expectativas, pues los capitalinos batean para .311, séptimo mejor promedio del torneo, marchan sextos en carreras anotadas con 77 y ocupan el cuarto lugar en cuadrangulares con 16, cifras que revelan capacidad para fabricar anotaciones y castigar los errores de los lanzadores rivales.
Con corredores en las almohadillas, los Leones elevan su rendimiento hasta un promedio de .367, tercero del campeonato, y su efectividad para remolcar hombres en posición anotadora, de 25,84 por ciento, es de las mejores entre los 16 equipos participantes.
Desde el montículo aparecen las principales señales de alerta, porque, aunque los contrarios apenas les batean para .279, tercer mejor registro de la Serie, el promedio de carreras limpias permitidas de 5,96 los sitúa en el décimo puesto y deja claro que el pitcheo todavía debe encontrar la estabilidad necesaria para respaldar el trabajo de sus compañeros.
El control constituye, en cambio, una fortaleza, con solo 37 bases por bolas concedidas y un WHIP de 1,51 que los coloca segundos en ese indicador, combinación que ofrece motivos para confiar en una recuperación si los lanzadores consiguen reducir el daño de los batazos y administrar mejor los momentos de presión.
A la defensa, Industriales presenta el tercer mejor promedio del torneo, con .980, y sus siete errores habían provocado apenas tres carreras, el registro más favorable de la competencia, aunque los dos fallos cometidos en el último encuentro frente a los Piratas de La Isla, uno de ellos en el cierre que permitió la igualada y dejó sellado el partido, recuerdan cuánto puede costar una desconcentración en el momento menos oportuno.
El balance estadístico no invita al dramatismo, pero tampoco a la complacencia, pues los azules han mostrado herramientas para competir y necesitan pulir detalles que, en una serie tan corta como la actual, pueden inclinar la balanza entre una victoria y una derrota.
Ahora les espera un desafío de mayor exigencia ante unos Vegueros que amanecieron con diez triunfos y dos reveses, dueños del mejor balance de la llave y respaldados por el regreso al banquillo de Alfonso Urquiola, un estratega de probada capacidad que vuelve a conducir a la tropa verde después de más de una década de ausencia.
Los pinareños ya demostraron su fortaleza al imponerse en tres de los cuatro partidos disputados en el estadio Latinoamericano durante el primer enfrentamiento entre ambos, pero el traslado al Capitán San Luis y la incorporación de algunas figuras que no estuvieron disponibles entonces abren un nuevo capítulo, sin garantías de revancha, aunque sí con argumentos para buscarla.
La historia de Industriales está hecha de grandes nombres, remontadas memorables y una exigencia que no entiende de calendarios, porque vestir el uniforme azul significa cargar con una tradición de doce títulos nacionales y con la presión permanente de una afición que no se conforma con competir, sino que espera ver a su equipo entre los protagonistas.
Esa estirpe no gana partidos por sí sola, ni borra las dificultades del pitcheo o las oportunidades desperdiciadas, pero puede convertirse en un impulso cuando el calendario aprieta y los escenarios se llenan de obstáculos, justo como ocurrirá en la visita a una plaza donde cada victoria deberá conquistarse con paciencia, concentración y carácter.
Industriales no necesita proclamarse favorito ni prometer una victoria para recuperar la confianza, sino jugar mejor, aprovechar su potencial y demostrar que las primeras diez fechas fueron apenas un aviso de lo que todavía puede construir.
En Pinar del Río tendrá la oportunidad de empezar a cambiar las dudas por respuestas, porque los Leones aún están a tiempo de rugir, pero el desquite tendrá que ganarse sobre el terreno.