Cada 4 de febrero la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Unión Internacional contra el Cáncer conmemoran el Día Mundial contra el Cáncer, una fecha dedicada a sensibilizar a la población sobre esta enfermedad y a promover acciones de prevención, diagnóstico temprano y atención integral.
La campaña por el Día Mundial del Cáncer correspondiente a 2026, iniciada el pasado año bajo el lema “Unidos por lo único”, pone a las personas en el centro de la atención. El mensaje recuerda que, aunque el cáncer afecta a millones de vidas de múltiples maneras, no define a quienes lo padecen. Cada experiencia es única, y solo desde una mirada más humana e inclusiva será posible reescribir el futuro de la atención oncológica, colocando en primer plano las necesidades de las personas y las comunidades.

De igual manera, en esta fecha se conmemora el Día del Lunar, con el objetivo de concienciar a la población sobre la importancia de prevenir el cáncer de piel, la neoplasia de mayor incidencia en Cuba en ambos sexos. Su principal factor de riesgo es la exposición excesiva a los rayos ultravioletas procedentes del sol, especialmente en personas de tez blanca.
En este contexto, la Dra. Olaine Regla Gray Lovio, Profesora en Dermatología del Hospital Universitario Clínico Quirúrgico Comandante Manuel Fajardo, Coordinadora Nacional del Grupo de Trabajo de Cáncer de Piel y Presidenta de la Sociedad Cubana de Dermatología, convocó, a través de Tribuna de La Habana, a toda la población de La Habana y del país a participar en la Campaña educativa y la pesquisa para la prevención del cáncer de piel, que se realizará a nivel nacional, este miércoles 4 de febrero, de 9:00 a.m. a 12:00 m, en las Consultas de Dermatología de los hospitales de la capital y todo el país.
El cáncer de piel comprende un grupo de afecciones malignas que incluyen los tumores no melanoma, el melanoma y otros menos frecuentes. Dentro de los no melanoma se encuentran el carcinoma basocelular y el carcinoma espinocelular, los más comunes tanto en Cuba como a nivel mundial. El basocelular es el más frecuente y menos agresivo, mientras que el espinocelular presenta mayor riesgo de metástasis. El melanoma maligno, aunque menos frecuente, es altamente agresivo y tiene una elevada mortalidad, razón por la cual se le conoce como el “asesino silencioso”.
La especialista subrayó que el exceso de radiación ultravioleta constituye el principal factor de riesgo modificable, especialmente en personas de piel clara. Aunque el sol es beneficioso para la vida y la salud humana, su exposición desmedida puede provocar daños agudos, como las quemaduras solares, y crónicos, como el fotoenvejecimiento y el cáncer de piel.
Entre las principales medidas de protección recomendadas se encuentran evitar la exposición solar entre las diez de la mañana y las cinco de la tarde; usar ropa que cubra la mayor parte del cuerpo, preferiblemente de colores claros; sombreros de ala ancha, gorras, espejuelos, labiales con filtro solar y sombrillas; y de ser posible, el uso de cremas protectoras con un factor de protección solar mínimo de 30, las cuales deberían aplicarse diariamente cada tres horas.
La doctora enfatizó que ninguna de estas medidas por sí sola garantiza una protección total, y que su efectividad aumenta cuando se aplican de manera combinada. Asimismo, destacó el papel de los árboles como filtro solar natural, capaces de reducir hasta en un 60 por ciento la radiación ultravioleta que llega a la superficie, de ahí la importancia de preservar y fortalecer el arbolado urbano.
A su vez, explica que las lesiones malignas de la piel pueden surgir a partir de pieles aparentemente sanas, de lesiones preexistentes o de lunares. Hay personas que tienen lunares de toda la vida y no tienen percepción de riesgo porque piensan que si los ha acompañado siempre no les puede hacer ningún mal. Pero si un lunar comienza a volverse asimétrico, con bordes irregulares, el color deja de ser homogéneo y adquiere varias tonalidades aunque mantenga el mismo color, o con diferentes colores, si crece más de seis milímetros, si se eleva, pica, o sangra, o sea, si se modifica, hay que acudir al médico.
Otro aspecto clave es la realización del autoexamen cutáneo, especialmente en personas de piel y ojos claros, aunque estas afecciones pueden aparecer en cualquier tipo de piel. Conocer la propia piel y acudir al médico de familia ante cualquier lesión o cambio sospechoso permite una remisión oportuna al dermatólogo y favorece el diagnóstico precoz.

Según expuso la especialista, aunque la protección solar es necesaria durante toda la vida, los primeros 18 años resultan determinantes, pues en ese período se producen cambios en el ADN que pueden dar lugar a lesiones malignas en etapas posteriores. Si bien históricamente el cáncer de piel se ha presentado con mayor frecuencia a partir de los 60 años, en la actualidad se observan casos en edades más tempranas, asociados a factores climatológicos y a hábitos inadecuados de exposición solar desde la infancia.
A pesar de las dificultades existentes para acceder a productos de protección solar, la Dra. Gray Lovio insistió en la necesidad de ganar en conocimiento y percepción de riesgo, como vía esencial para prevenir esta enfermedad o detectarla de manera temprana, aumentando así las posibilidades de curación.
Otras informaciones:
Desarrollar la hematología e inmunología en todo el país, objetivo esencial del año en curso

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