Latinoamérica y el Caribe rechazan la presencia ofensiva de efectivos militares de los Estados Unidos en la región. Generaciones de compatriotas de la Patria Grande conocen la historia de intervenciones, invasiones e injerencia en los asuntos internos de otras naciones por parte de Washington, gobierno que no ceja en su empeño de apoderarse de los recursos de otros pueblos.
Esta región, de las más desigual del mundo vivió centurias de colonialismo, neocolonialismo, y aun es víctima de políticas neoliberales en algunos países que acentúan la brecha entre ricos y pobres, y aumentan su deuda, compromiso y dependencia a capitales foráneos, generalmente vinculados a los EE.UU. con métodos económicos financieros y chantajes, a favor de centros de poder imperiales.
Actualmente existe un despliegue de efectivos y medios militares norteamericanos en el Caribe con pretextos de combate al narcotráfico, algo que ya nadie cree, ante declaraciones injerencistas, provocaciones y acciones extrajudiciales en aguas de la zona sin justificación y pruebas contundente al respecto. Y, sobre todo, amenazan cínicamente la soberanía e independencia de Venezuela y otros pueblos de la región. ¿Con qué derecho y moral se autoproclaman gendarmes del mundo, si en su territorio prolifera el tráfico de drogas, la violencia, y la inseguridad ciudadana?
Toda nación que respete su soberanía no se puede hacer eco de las maniobras usurpadoras que potencia hoy la Casa Blanca para sustentar el dominio de las riquezas de otros pueblos. Hay gobiernos serviles y entreguistas que por complacencia y búsqueda de prebendas ofrecen su territorio, aeropuertos y bases para agredir a otros países, compatriotas de la región. Pero esa barbarie carente de principios éticos e independencia nacional siempre tendrá la repulsa de millones de ciudadanos que defienden la paz y autonomía de su Patria.
Aquellos que se hacen eco de las maniobras belicistas de Norteamérica traicionan los ideales de paz y libertad de sus pueblos, y también de la Comunidad de Estados latinoamericanos y Caribeños que declaró a la región como Zona de Paz, y actualmente se constatan desde la Casa Blanca y algunas de sus marionetas intentos desesperados por revertir ese acuerdo y desestabilizar los pueblos desde el Rio Bravo hasta la Patagonia y el Caribe.
¿Cómo olvidar las invasiones norteamericanas a Republica Dominicana, Panamá, Guatemala, Granada, Cuba, Nicaragua, etc., etc…? De seguro sus pobladores, familias de víctimas y generaciones descendientes de expoliados no lo olvidarán, jamás.
La historia valida cada acontecimiento y quienes sirven de títeres a los ignominiosos propósitos de agredir, invadir, y subvertir la paz en esta ancestral región por parte de Washington, tendrán más temprano que tarde la sanción de sus pueblos que no aceptan vendepatrias ni traidores.
Otras informaciones:

![[impreso]](/file/ultimo/ultimaedicion.jpg?1764542403)