La juventud cubana tiene en Rafael Trejo González un imperecedero símbolo de lucha revolucionaria por la justicia social y en defensa de la Patria.

Nació en San Antonio de los Baños, provincia de Artemisa, el 9 de septiembre de 1910, y en el año 1919 pasó a residir con su familia a la Capital, radicando entonces en la barriada de la Víbora, municipio de Diez de Octubre. 

Graduado de bachiller a los 17 años ya mostraba inquietudes ante los males que aquejaban a la Patria, era un asiduo lector de la obra del apóstol José Martí y de otros reconocidos intelectuales con un pensamiento político avanzado.

Tempranamente se sumó a la lucha contra el dictador Gerardo Machado participando en las acciones contra el régimen. En 1927 matriculó la carrera de Derecho en la Universidad de La Habana y logró proximidad con las ideas de Raúl Roa, a quien entonces Trejo dijo:

“Voy a matricularme en Derecho público y en Derecho Civil. Creo que he cogido la carrera más acorde con mi vocación y temperamento. Desde hace muchas noches sueño con el estrado; pero no creas que mi aspiración es hacerme rico a expensas del prójimo. Mi ideal es poder defender algún día a los pobres y los perseguidos. Mi toga estará siempre al servicio de la justicia. También aspiro a ser útil a Cuba. Estoy dispuesto a sacrificarlo todo por verla como quiso Martí”.

Inmerso en las acciones antimachadistas desde la Casa de Altos Estudios participa en el plan de autonomía
universitaria, las reformas y depuración del profesorado entonces propuesto por el destacado líder Julio Antonio Mella, e incrementa junto a otros estudiantes la organización de actividades contra la tiranía; reuniones clandestinas, elaboración de manifiestos, proclamas y arengas contra Machado. Y al mismo tiempo junto a los estudiantes exige la rehabilitación de los expulsados por actividades revolucionarias y la renuncia del dictador, convirtiendose en blanco de los sicarios del régimen.

Los jóvenes, entre ellos Trejo, habían convocado a una manifestación para el día 30 de septiembre en el parque Alfaro, con el propósito de continuar hacia el otrora Palacio Presidencial. Mientras, el Gobierno desplegaba policías y batallones del ejército y reforzaba las guarniciones del Castillo de la Fuerza y Columbia.

Sin embargo, los estudiantes junto al pueblo no se amilanaron y acudieron al lugar de encuentro previsto, bajando luego por la escalinata, donde fueron interceptados por los policías que arremetieron violentamente contra los presentes.

Al llegar a San Lázaro e Infanta en medio de la manifestación el también revolucionario Pablo de la Torriente cae herido en la cabeza. Juan Marinello, que va en su auxilio, es detenido. Mientras Trejo, que llega a Jovellar e Infanta, se enfrenta valientemente a la policía, siendo víctima de la metralla del arma enemiga; caía así este joven patriota de solo 20 años de edad ofrendando su vida por la libertad.

A pesar de su traslado urgente al Hospital Emergencias, ese día de 1930 muere el digno revolucionario Rafael Trejo, quien con su sangre escribió otra gloriosa página de la historia de Cuba. Y para las nuevas generaciones constituye ejemplo de heroismo y amor a la Patria.

Otras informaciones:

Lidia y Clodomira, mujeres gigantes de la Patria