El habanero Jonathan Hernández Lafferté fue elegido recientemente por la Asociación de Fútbol de Cuba (AFC) entre los mejores futbolistas de la Mayor de las Antillas en el año precedente, específicamente, en la modalidad de futbol sala, decisión que hace justicia a un atleta cuyo desempeño avala con creces cada voto recibido.

Fue su virtuosismo el que llevó a la directiva del club Newell's Old Boys (NOB), de Argentina, a no titubear al estampar la firma para renovar su contrato, y así garantizar la potencia que caracteriza al giraldillo de cara al arco rival en este 2026, como lo demostró desde su llegada al reconocido equipo argentino en 2025.

No fue una renovación casual; es el premio a la constancia de un extranjero que entendió la mística del club desde el primer minuto en que pisó Rosario. Botica, como se le conoce en el ámbito de este deporte, se erigió como la carta de gol más letal de su conjunto en la élite, con 8 dianas determinantes durante su primera experiencia en el desgastante campeonato de la Primera División de Argentina.

Cada uno de sus festejos sirvió para edificar una campaña sólida y respetable, donde su scuadra encadenó una racha positiva de siete partidos sin derrota, plantándole cara a potencias de la disciplina como San Lorenzo e Independiente. No obstante, la historia de amor entre "Botica" y el público rojinegro se remonta un poco más atrás, a cuando estaban en Primera B. 

Entonces el ascenso parecía una quimera , y el pívot cubano sacó a relucir su rango internacional para comandar los play-offs. Su despliegue físico y su oportunismo en el área chica fueron los argumentos indispensables para destrabar partidos cerrados y sellar el retorno definitivo de la institución rosarina al lugar que por historia y peso propio le pertenece: la Primera División.

Los resultados de Hernández no son producto de la casualidad ni del azar; el atacante posee un cartel de jerarquía en la selección de Cuba. En los registros oficiales de la CONCACAF aún resuena su demoledor andar, como máximo artillero cubano, con 5 goles, en el Premundial, una cosecha memorable que incluyó un hat-trick letal frente al combinado de Panamá.

Ese roce en escenarios de máxima presión internacional fue la escuela perfecta para asimilar la enorme exigencia física y táctica que impone el futsal argentino. Supresencia en la plantilla de Newell's aporta soluciones en varios frentes: es el ancla ofensiva que fija a los cierres rivales con sus giros potentes, aporta un valioso sacrificio defensivo en la primera línea de presión y le da al vestuario esa cuota de alegría cubana combinada con la indispensable seriedad profesional “Botica” Hernández lleva consigo la aureola tradicional de triunfo y talento del futsal habanero en lides nacionales e internacionales. 

Sus méritos sobre tabloncillos foráneos o del patio ya justifican cualquier reconocimiento, y sus 25 años cumplidos en enero último permiten augurar una historia relevante, marcada por el éxito individual y colectivo.

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