Foto: Cartel de la muestra

Si hay un nombre que flota en el imaginario cubano con la misma liviandad de un globo aerostático, ese es Matías Pérez.

Por eso la exposición De Icaro a Matías Pérez, Crónica de una leyenda urbana, recientemente inaugurada en la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí (BNJM) da la bienvenida a quien desee adentrarse en un viaje visual, donde la historia, la ficción y la fantasía se mezclan para celebrar el sueño de volar.

A 170 años de aquel 29 de junio de 1856, en que el globo aerostático Ville de París se elevó para siempre entre las nubes, el diseñador Jorge Martell —con una carrera que ya supera los 50 años y dos premios nacionales en el bolsillo— le dedica este homenaje que contó con la feliz complicidad de la Embajada de Portugal en la nación caribeña.

Son más de 60 piezas entre lavados, dibujos y litografías. Pero no espere el visitante una crónica lineal. Aquí, el artista convierte a Matías en un ser ubicuo, capaz de estar despidiéndose frente a un Capitolio que no existía en su época, y, al mismo tiempo, saludando a Gagarin, escuchando a Armstrong o pidiéndole bendición a San Antonio Gaudí —ese genio catalán recientemente santificado— mientras el globo se cruza con la nave de Arnaldo Tamayo. ¿Anacronismo? No, licencia narrativa de quien sabe que el mito no entiende de cronologías.

Y es que, como bien apunta el texto curaturial, la muestra nos invita a "hacer una metáfora de la realidad". Martell logra eso que pocos artistas consiguen: que el espectador se pregunte si está viendo historia o ensueño, y que al final dé lo mismo.

Con esta muestra, el diseñador Jorge Martell contribuye a perpetuar la memoria de Matías Pérez. Foto: Claudia Díaz Navarro

Un dato que vale la pena recordar: Matías Pérez no era un desconocido aventurero. Portugués de nacimiento, llegó a Cuba en la década de 1840 y se convirtió en un pionero de la aerostación en la isla. El episodio de su desaparición ha trascendido en el folclor cubano y generó tal impacto que su nombre se convirtió en sinónimo de misterio y dió paso a una frase del habla popular que lo eterniza: "Voló como Matías Pérez".

La exposición forma parte de una saga con dos puestas en escena visuales anteriores. La de ahora es el epílogo donde nuestro héroe sigue siendo un viajero omnipresente.

Estará abierta hasta el 18 de agosto en la sede de la BNJM (Independencia y 20 de mayo, Plaza de la Revolución) y debe disfrutarse con la mente abierta cual recordatorio de que hay sueños que aunque parezcan perdidos, siguen flotando entre nosotros.

La exposición podrá ser vista hasta el 18 de agosto, entre 9:00 a.m. y las 2:00 p.m. en la Biblioteca Nacional. Foto: Claudia Díaz Navarro

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