La proyección del filme dominicano Sugar Island y un conversatorio acerca de racialidad, discriminación, explotación, burocracia, abandono, embarazo en la adolescencia y solidaridad reunieron a un grupo de personas diversas en la sede del Proyecto de Desarrollo Local (PDL) Karibuni, en La Habana Vieja.
Organizado por el proyecto Tramas junto a Karibuni, pudo presentar esta película, que actualmente recorre escenarios internacionales, por cortesía de su directora, Johanné Gómez Terrero, quien accedió a su proyección en esta ocasión, explicó en el encuentro Katia Arias, historiadora y lideresa de Tramas.
Junto a artistas visuales, la academia, personas de la comunidad y de espacios de activismo, a la presentación acudieron muchachas embarazadas que por diferentes razones médicas se encuentran ingresadas en el Hogar Materno Leonor Pérez, donde reciben atención ginecoobstétrica para la favorable consecución de sus embarazos.
"Este es un cine debate muy especial que se inscribe dentro de las acciones de nuestra Quinta Jornada de la Articulación Afrofeminista Cubana y para el Proyecto de Desarrollo Local Karibuni es muy importante recibirlos en casa, en esta sede que tenemos en una comunidad muy sensible a todas las temáticas sociales que aporta nuestro cine", dijo Kenia Serrano, quien lidera está iniciativa radicada en La Habana Vieja.
Según explicó Arias, la película está basada en el libro Esplendor y decadencia de la industria azucarera en las Antillas, del investigador Oscar Zanetti, narrada desde la historia de vida de una mujer, con varias interseccionalidades y que, con matices diferentes, bien pudo suceder en Cuba. "Es muy dramático, es una embarazada que en algún momento decide echar adelante su embarazo con todo el apoyo de la familia", indicó.

La historia
Makenya, la protagonista de Sugar Island, es una adolescente dominicana-haitiana de 14 años que vive en una comunidad de caña de azúcar en medio del conflicto que representa la mecanización del corte de la graminea, que deja sin medios de subsistencia a los cañeros.
Un embarazo no deseado e inicialmente escondido de su madre transita entre la casi desesperada búsqueda de empleo de la muchacha y el desamparo del abuelo, a quien se le niega la pensión tras más de 40 años de trabajo en los cortes en los cañaverales y hasta se le exige dejar la casa que ha vivido por largos años. La adolescente y su abuelo, junto a otros muchos macheteros, participan en protestas para que les sean reconocidos su años de labor y se les conceda la justa retribución.
Las reflexiones
Tras la proyección, que contó con apoyo logístico del café Karibuni insertado en el PDL, se produjo un intercambio donde las y los participantes expusieron aspectos de Sugar Island que les motivaron sensaciones, reflexiones y cuestionamientos.
Norma Guillard, investigadora, activista y comunicadora, recordó que pertenece a una generación que participó muchas veces en movilizaciones en la caña de azúcar, además de haber atendido profesionalmente luego los procesos en los centrales y la prevención de los accidentes de trabajo por falta de conocimientos y medios. "Me emocionó ver esa realidad verde de la caña, el corte", dijo, desde su condición de descendientes de haitianos.
María Auxiliadora Cesar, de Brasil, vio coincidencias con la africanidad de su país, que también está en Cuba, comentó y destacó la presencia de bailes, ritos y los colores. "Somos muy parecidos", consideró.
Se habló de machismo, de masculinidades hegemónicas, de esclavización, de patriarcado, se racismo, de desigualdades de género, por edad y procedencia para el acceso al empleo y de resiliencia, cuando Makenya, adolescente y sola, sale a buscar trabajo para poder acceder a los medicamentos que necesita para cuidar su embarazo.
También se reflexionó sobre las históricas dificultades que enfrentan haitianos y sus descendencias para legalizar su estatus en República Dominicana y cómo para regularizarse se les exigen desde certificados de bautizo hasta cartas de alcaldes.
Arias comentó la inclusión en el filme de otras manifestaciones de arte, como el teatro, el performance y la danza.
Según explicó la estudiosa y activista Norma Guillard, la Jornada de Articulación Afrofeminista tiene siempre actividades en las comunidades. En esta ocasión, el cine debate organizado en la La Habana Vieja fue el primero de dos que saludan la quinta edición y el próximo tendrá lugar el día 22, en el barrio de Colón, en el municipio Centro Habana.
El PDL Karibuni, dijo Serrano, surgió hace casi cuatro años y tuvo como una de sus razones fundacionales el proyecto de extensión universitaria Cuba en África, historia oral, enfocado en entrevistar combatientes cubanos que participaron en el continente africano en la lucha contra el apartheid. La iniciativa desarrolla 12 líneas de trabajo- talleres diferentes, que involucran a personas de diversas edades de la comunidad donde está enclavado.
Por su parte, Tramas tiene dos vertientes de desarrollo. Una, la investigación social que vincule la cinematografía con los estudios de la racialidad, las teorías sobre el racismo y la negritud. Y otra, la proyección comunitaria, centrada en aterrizar lo que produce la academia y contribuir a borrar estereotipos que persisten por color de la piel, entre otros.
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