Durante este 2026 el joven pianista y compositor Ernesto Oliva ha recibido muchos motivos de celebración. El año comenzó con su participación en el Festival Internacional Jazz Plaza en la edición 41, evento que acogió la presentación de su disco “De regreso a la aldea”, como parte del Coloquio Leonardo Acosta In Memoriam.

Bajo el sello discográfico de Bis Music, junto a la Camerata Romeu y con el apoyo del Fondo de Arte Joven, este material discográfico se encuentra a disposición del público en las plataformas digitales y resulta una evocación de los ritmos de Guantánamo, tierra natal del artista. Como una mezcla de géneros de su ciudad define Ernesto a su nueva producción.

En una entrevista concedida a esta periodista a inicios de año, Oliva confesaba que no se considera jazzista. En este sentido, “De regreso a la aldea” fusiona la música popular y la de concierto con “un breve guiño a la tumba francesa y un tono trovadoresco” que emerge con armonía y sutileza.

En cada pieza sus manos emiten una convergencia de rítmicas y matices tan cubanos como universales. Foto: Marian Eugenia Serrano Estepa

Estos y otros valores resultaron reconocidos por el jurado de la gran fiesta del disco cubano. En este mes de mayo Ernesto Oliva recibió 5 Premios Cubadisco: los de Música de Cámara y Notas Musicológicas, así como el galardón al Mejor Audiovisual y el Premio Especial del Museo Nacional de la Música. No es para menos. En cada pieza sus manos emiten una convergencia de rítmicas y matices tan cubanos como universales.

Este concierto permitió al artista evocar recuerdos de su infancia cuando surgió su vocación hacia la música. Foto: Marian Eugenia Serrano Estepa

Así lo pudo presenciar el público que asistió en la tarde de este 23 de mayo a la Casa Vitier García Marruz, ubicada en La Habana Vieja. Este sitio, promotor de la cultura por excelencia, acogió por primera vez a Oliva en su sala de concierto. “Café changuiao”, “Maní con cacao”, “Danzonguacho”, “Sonengeao”, “Mi aldea”, “De regreso a la aldea”, “Pa’ ti” y “Pa’ Pastorita, un Guarareaux” y otras composiciones integraron el repertorio del espectáculo.

Ernesto sonríe, baila, toca, conversa con el público, los vuelve partícipes de su arte. Disfruta hacer música y comparte esa pasión con todo el que lo escucha. Desde nuestro diario recomendamos disfrutar del disco “De regreso a la aldea” y seguir la carrera de este joven que, entre sus manos, lleva la tradición de toda una tierra.

Oliva interactúa con el público durante el espectáculo con juegos que utiliza en sus clases como profesor de piano. Foto: Marian Eugenia Serrano Estepa
La joven violinista Alice Solórzano fue la invitada de Ernesto Oliva a su concierto en la Casa Vitier García Marruz. Foto: Marian Eugenia Serrano Estepa

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