En el contexto de la Feria Internacional de la Música Cubadisco 2026, se desarrolla el Simposio Internacional Cubadisco 2026, un espacio concebido por sus organizadores para visibilizar el pensamiento musicológico en diálogo directo con las propuestas discográficas más recientes y las investigaciones de vanguardia del sector.

Durante tres jornadas, la teoría y la práctica musical confluyen en un ambiente de debate, aprendizaje y reflexión sobre la creación sonora contemporánea.

Por primera vez desde su creación, el sistema de enseñanza artística cubano tiene voz propia en este simposio. En esta ocasión, las protagonistas fueron la Ms. C. Iliana García, directora coral, pianista y profesora del Departamento de Musicología de la Universidad de las Artes, y Lya Azul Núñez Pérez, estudiante de Piano y Asignaturas Teóricas del Conservatorio Amadeo Roldán.

Su ponencia, “Concursos de música en la Era Digital. Oportunidades y desafíos para los músicos” abre un puente de intercambio natural entre los más noveles y los consagrados, y que confirma la apuesta por la ósmosis generacional dentro de la musicología cubana.

Talento sin fronteras

La joven Lya Azul Núñez acumula ya 40 premios nacionales e internacionales. Al preguntársele qué le ha aportado participar en concursos online, respondió sin ambages: “Comprobar, en primer lugar, que el talento cubano es reconocido en cualquier rincón del mundo si tiene oportunidad de mostrarse. Demostrar que el sistema de enseñanza artística de Cuba funciona. Forma músicos capaces de competir en los escenarios más exigentes del planeta. La era digital democratizó la música: una niña de La Habana puede hoy dialogar artísticamente con un músico de París o Londres sin moverse de su barrio”.

Y añadió, con madurez inusual: “Cada premio no es un punto de llegada, sino una estación de un viaje más largo. Un viaje que todavía no termina”.

Durante el panel, las ponentes resaltaron las oportunidades de los concursos online: accesibilidad global, diversidad artística, desarrollo profesional y habilidades técnicas. También identificaron los desafíos: competencia feroz, dependencia de redes sociales y la pérdida de autenticidad.

“La música verdadera traspasa las pantallas”

La joven Lya Azul Núñez acumula ya 40 premios nacionales e internacionales. Entre ellos el Gran Premio -Word Grand Prix (Reino Unido); Primer Premio Absoluto-Word Exceptional Musicians (Polonia); y el Premio Icónico y Premio de Oro- Word Best Musicians (Suiza). Foto: Ramsés Valdés Hatman. Foto: Ramsés Valdés Hatman

Lya Azul compartió una experiencia personal que resume su filosofía artística: “Mi primera participación en un concurso online fue con doce años. No tenía acceso a un estudio profesional. Grababa con un celular en la sala de mi casa, con el ruido de la calle de fondo. Y sin embargo, algo sucedió: obtuve un premio. Ese primer reconocimiento fue para mí una revelación. Me di cuenta de que el mundo digital no miraba nuestras dificultades tecnológicas, sino nuestra honestidad musical. El jurado, desde otro país, había escuchado algo que les valía. Esa es la primera gran lección que me dieron los concursos online: la música verdadera traspasa las pantallas. No importa si grabas en La Habana, en un pueblo de Colombia o en una comunidad rural de México. Lo que importa es lo que dices con tu instrumento”.

Cada premio, confesó la joven talento, ha significado horas de estudio solitario, siempre después de la escuela, esforzándose por mantener su estilo cubano frente a la presión de imitar tendencias europeas o norteamericanas. “Muchos jurados esperaban ciertos repertorios ‘adecuados’. Mi maestra y yo decidimos mostrar el valor de la música clásica cubana, incluyendo obras de compositores de nuestra isla. Y funcionó. Así que mis premios no representan solo victorias, sino también procesos de aprendizaje y oportunidades para descubrir quién soy como artista”.

Mirada de especialista

La directora coral Iliana García, también profesora de polifonía, armonía y análisis en el ISA, expresó durante el panel que los concursos de música online representan una herramienta poderosa para el desarrollo profesional de los músicos, pero traen consigo desafíos significativos. En la era digital, la música ha encontrado nuevas plataformas y formatos que han transformado la creación, distribución y promoción. Los concursos online han surgido como una alternativa accesible y global para músicos de todos los géneros y niveles.

García recordó que el progreso tecnológico facilita hoy grabaciones y videos de excelente factura, a lo que se suman circunstancias como la imposibilidad de actuaciones presenciales en tiempos de crisis —tal como se vivió durante la pandemia de COVID-19— y la difícil movilidad para trasladarse a otras ciudades o países. A pesar de los detractores que ven en esta modalidad la falta de una comunicación viva con el público y el jurado, la práctica de los últimos años ha demostrado que es factible, enriquecedora y representa una experiencia novedosa al alcance de innumerables estudiantes y profesionales del mundo.

Entre las principales conclusiones del panel, las ponentes subrayaron que estos concursos han democratizado el acceso a plataformas de visibilidad, permitiendo a músicos emergentes llegar a audiencias globales sin las barreras geográficas tradicionales. La participación no solo ofrece premios, sino valiosas oportunidades de aprendizaje, retroalimentación constructiva y desarrollo del estilo personal. Sin embargo, la alta competencia y la saturación del mercado son obstáculos reales que pueden generar desmotivación, por lo que es fundamental una preparación sólida. También advirtieron que la dependencia de las redes sociales puede desviar el enfoque artístico, siendo necesario hallar un equilibrio entre la promoción digital y el desarrollo musical genuino.

Por encima de todo, insistieron en que la autenticidad artística debe preservarse frente a las presiones por encajar en modas o tendencias pasajeras. Los concursos pueden fomentar, además, redes de apoyo y colaboración entre músicos, esenciales para el crecimiento sostenible de sus carreras. Mantener e incrementar los concursos de música online, concluyeron, es esencial para promover un ecosistema musical más inclusivo, diverso y accesible. En un mundo cada vez más conectado digitalmente, representan una oportunidad valiosa para todos los involucrados en el arte de la música.

Homenajes y futuro

El Simposio Internacional Cubadisco 2026 está dedicado «al son, a los 55 años del Museo Nacional de la Música y al 40 aniversario de la Revista Clave». En esta edición se homenajea además el legado de José «Pepe» Reyes Fortún, Jorge Gómez, Pacho Alonso y La Orquesta Revé. Tres días de pensamiento, debate y aprendizaje. Un espacio para reflexionar sobre la música cubana hoy.

Pero quizás el mayor valor de esta cita sea invisible a simple vista: la certeza de que la música cubana seguirá viva mientras los jóvenes entren a las aulas, ganen premios con un celular en la sala de su casa y se sienten, por primera vez, al mismo nivel que los maestros en un simposio. Porque incluir a las nuevas generaciones no es un gesto decorativo: es la ósmosis del arte. Es el futuro que ya está sonando.

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