Por estos días, la magia de duendes llegados allende los mares, inunda las calles del Cotorro. Este viernes no fue la excepción, y nuevamente la mañana despertó llena de la desbordante energía que generan los participantes en el II Encuentro de las Artes Avivarte 2026. 

Entre las actividades realizadas en la mañana se encuentran la visita a la Escuela Secundaria Básica Urbana (ESBU) Juan Gualberto Gómez, sitio donde fueron recibidos por Yordanka Peguero, directora de esa institución educativa, y el profe Delmer como, cariñosamente le llaman sus estudiantes. 

Intercambio con alumnos de la ESBU Juan Gualberto Gómez. Foto: Elizabeth Lores



Ellos fueron los encargados de explicar a los visitantes la biografía de Juan Gualberto Gómez, amigo personal de Martí y mostrarles las maquetas creadas por los estudiantes tomando como referencia la Historia de Cuba  y la universal, siempre con un enfoque martiano, para acto seguido intercambiar acerca de la hermandad entre México y Cuba.

}Los estudiantes explicaron sobre el vínculo inquebrantable entre la historia de Cuba, y el pensamiento de Juan Gualberto Gómez. El estudiante Kaleb interpretó con su violín La gran rebelión, de Frank Fernández, para, acto seguido interpretar Yugo y estrella, poema entrañable de  José Martí, y los versos que Naborí dedicara a Fidel Castro como homenaje en su centenario.

La contagiosa letra de Cuba que linda es Cuba fue interpretada a coro, mientras que los talleres de Armando del libro cartonero y de creación literaria fueron de interés tanto para profesores, como estudiantes y personal no docente.

El intercambio concluyó con un momento culinario donde se  degustaron platillos tradicionales de México y Cuba, algo que al decir de una de las visitantes, "¡No era necesario, pero que rico!". Fue, una mañana donde, estudiantes, maestros, personal no docente, y la dirección del centro compartieron el amor de estos visitantes y el suyo propio, para entre todos, hacer de este encuentro un momento maravilloso. 
Sin embargo, esto apenas era la punta del iceberg, pues la tarde aún guardaba muchas y diversas sorpresas, como fue la  visita al Jardín Anabel, un pedacito de paraíso nacido en lo que antaño era un basurero, y dónde ahora, la naturaleza es dueña y señora.

Vista al jardín de Anabel. Foto: Oscar Alvarez Delgado

Allí los miembros de Avivarte conocieron del trabajo que realiza Anabel, de cómo poco a poco transformó el antiguo basurero en un lugar qué bien puede calificarse como un pedazo de paraíso en medio de la ciudad, aún cuando, en estos momentos, la sequía le golpeé con fuerza. Cada paso era adentrarse en una forma amigable con el medio ambiente, dónde el reciclaje era pieza fundamental de su trabajo.

La cultura, aliada incondicional de los cubanos, y los niños, verdaderos duendes de cualquier fiesta, estuvieron en esta tarde llena de emociones, en la que un hermano mexicano intentó, con muy poco acierto, pelar cocos de agua, corriendo similar suerte al intentar abrirlos para comer su masa. Por fortuna, fue relevado a tiempo, y finalmente, pudo tomarse el agua, y comer la masa del coco. Experiencia que, de seguro, será difícil pueda olvidar. Por cierto, en un próximo trabajo, ampliaremos acerca de como surgió este pedacito de paraíso, y la diversas actividades que allí se realizan.

jardín de Anabel, un lugar donde la naturaleza es quien tiene la voz cantante. Foto: Oscar Alvarez Delgado

De ese lugar, la comitiva partió cargada de nuevas energías, rumbo al Proyecto Soñarte, sede central de Avivarte 2026. Pero en su camino, aún tenían una nueva visita que hacer, la del Hogar de Ancianos Jardín Amor, lugar donde compartieron con los abuelos que allí se encontraban. Ya eran las cinco de la tarde cuando llegaron, y de inmediato se pudo sentir la "complicidad"  entre los abuelos y los visitantes, quienes intercambiaron poemas, y canciones, demostrando que no importan los años que tenga el cuerpo, sino, los que se llevan en el alma.

Breve estancia en el Hogar de Ancianos Jardín Amor. Foto: Oscar Alvarez Delgado

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