La jornada de este 25 de febrero constituyó para los integrantes del Proyecto Soñarte, en el habanero municipio de Cotorro, una nueva prueba de fuego. Cuando el sol apenas comenzaba a "desenredarse las sábanas" ellos ya estaban de pie. No podía ser de otra forma si querían cumplir con todo lo que tenían planificado para la primera fecha del II Encuentro de las Artes Avivarte 2026.
Pero no fueron los únicos que compitieron con el astro rey, pues varios de los delegados e invitados extranjeros presentes en la cita prefirieron madrugar con tal de evitar "se les pegaran las sábanas". Había mucho por hacer y un horario que cumplir, por lo que, pese a las frescas temperaturas, para ellos remolonear tampoco era una opción.
A las nueve de la mañana, con la calurosa bienvenida ofrecida por una de las integrantes de la acción comunitaria Soles de la Vida, quien señaló se trataba de un día donde la sede de la Casa de Cultura Municipal Carlo Borbolla, se llenaba de "un latido compartido, del mismo pulso que hace que arte no sea solo una excepción, sino un acto de vida" , tuvo lugar la inauguración de una exposición colectiva de las acciones y proyectos comunitarios del territorio. Fueron momentos donde los presentes pudieron apreciar algunas de las acciones que, en materia de cultura, se realizan en el municipio, y donde niños y adolescentes tienen un papel preponderante.

A las diez de la mañana los participantes en Avivarte fueron parte del pasacalles realizado desde calle 34 hasta la sede de Soñarte, momento donde la contagiosa conga se erigió como reina indiscutida, poniendo a más de uno a bailar.
Ese fue el preámbulo de varias ferias que tuvieron por sede a Soñarte, entre las que destacaron las de artesanía, plantas y ventas de libros. A las dos de la tarde, tras una necesaria pausa para "recargar pilas" tuvo lugar una charla sobre el universo cartonero y otros proyectos alternativos, para cerrar la fecha con una gala cultural en la Casa de Cultura Municipal de Cotorro. Digno cierre de un día ajetreado, donde la cultura demostró una vez más su capacidad para hermanar pueblos y sanar corazones, y la rumba, más que despedida, se transformó en despertar de pasiones al poner a bailar a los presentes en el teatro de la instalación cultural.







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