El peregrinaje de Alto Cedro a Macané, y de Cueto a Mayarí, en las voces del grupo de La Terapia, que forman parte de la comunidad marcó el inicio de la bienvenida a los delegados e invitados participantes en el II Encuentro de las Artes Avivarte 2026. A partir de ese momento, la música fue una constante en la velada, donde pudimos descubrir que para querer no es necesaria una razón cuando en el pecho sobra mucho, pero mucho, corazón.
Claro que en esa fusión de almas entre cubanos, mexicanos, argentinos y colombianos, todos hijo de esta América nuestra, no podía faltar la Guantanamera, con los versos del más universal de los cubanos, nuestro Apóstol José Martí.
Tras el brindis inició el reto por lograr que se cumpla nuestro idilio y se fundan en una sola tu alma y la mía, algo que, dado la "complicidad" reinante, donde la cultura y el amor entre los pueblos era el denominador, se consiguió de forma natural. Y la noche seguiría al ritmo de un movido Cha Cha Chå, donde los marcianos llegaron ya al ritmo de la música, porque en Cuba, la cultura, forma parte de nuestra identidad.

A partir de ese momento, pese a ser renuente a bailar, fue imposible contener los pies, y nos dejamos llevar por la música reinante, cuando en el barrio de la cachimba se formó la corredera, y los pies no se contuvieron más.
Asi como el cuarto de Tula cogió candela, la noche se llenó de una alegría incontenible, máxime cuando en medio de ese rítmico cantar llegó la luz, bálsamo salvador para las fotos de una noche donde la hermandad entre los representantes de los países de América presentes en el evento, y la cultura fueron denominador que marcó la noche.

Mientras los músicos "recargaban pilas", el paso del buey cansado recordó a muchos aquellos años en que las pistas de baile se les quedaban chicas, para acto seguir verse obligados a demostrar que aquí, el que baila gana, sin importar si lo hace sobre un solo ladrillo, o si se apodera de toda la pista de baile. Y así la noche se hizo pequeña, y el amor entre cubanos y visitantes foráneos se consolidó, demostrando una vez más que, aún cuando no lo dijeran los muchachos de la terapia, solo el amor engendra la maravilla.
Otras informaciones:

![[impreso]](/file/ultimo/ultimaedicion.jpg?1772048603)