Este sábado, el Ballet Nacional de Cuba (BNC) ofreció la primera de dos galas del ballet romántico Giselle en la Sala Avellaneda del Teatro Nacional de Cuba. La propia directora de la compañía, Viengsay Valdés, subió a escena para interpretar el rol de la joven campesina, teniendo como partner al primer bailarín Dani Hernández.

Completaron el elenco principal el primer bailarín Yankiel Vázquez como Wilfred, amigo del duque; Clotilde Peón como Berthe, madre de Giselle; y el primer bailarín de carácter Ernesto Díaz como el príncipe de Courtland, además del cuerpo de baile del BNC.

La jornada de este sábado contó, además, con los debuts de Ana Pessino como Myrtha, la reina de las Wilis, y de Yunior Palma como Hilarión.

Estructurado en dos actos, el montaje cuenta con la coreografía de Alicia Alonso, sobre la original de Jules Perrot y Jean Coralli; libreto de Théophile Gautier, Jules-Henri Vernoy de Saint-Georges y Jean Coralli, inspirado en una leyenda popular germánica recogida por Heinrich Heine; música de Adolphe Adam; y diseños de escenografía y vestuario de Salvador Fernández.

En esta función, que contó con la presencia del ministro de Cultura, Alpidio Alonso Grau, y otras autoridades, estudiantes de la Escuela Nacional de Ballet Fernando Alonso intervinieron en escena interpretando a las damas y caballeros de la corte que forman el séquito de Bathilde. Se trata de personajes que, aunque no poseen solos ni variaciones, resultan fundamentales para establecer el estatus social de la nobleza y, por ende, la magnitud del engaño de Albrecht.

Es la época de la vendimia, en un lugar de la Europa central. Giselle, joven campesina, está enamorada y es correspondida por Loys, a quien ella supone un aldeano, pero que es en realidad Albrecht, Duque de Silesia. Foto: Jorge Garciandía

Para la función prevista este domingo 22, la joven solista Alianed Moreno encarnará a Giselle, acompañada por el primer bailarín Yankiel Vázquez como Albrecht. En esta ocasión, Alejandro Alderete debutará en el personaje de Hilarión, mientras que la corifeo Nadila Estrada asumirá por primera vez el exigente rol de la reina de las Wilis.

A pesar de los altibajos técnicos y las complejas circunstancias que enfrenta el país, una sala abarrotada ovacionó en reiteradas ocasiones a la compañía, Patrimonio Cultural de la Nación, demostrando una vez más que la danza en Cuba constituye un fenómeno social.

El ministro de Cultura dialogó con Viengsay Valdés tras culminar la función. Alonso Grau resaltó la entrega de la compañía y, en especial, de Dani Hernández y Valdés. Foto: Ramsés Valdés Hatman

Giselle, cumbre del Romanticismo danzario, posee una importancia capital en la historia del Ballet Nacional de Cuba y en la cultura cubana. Con esta obra, y con Alicia Alonso como su excepcional intérprete y repositora, Cuba trascendió por primera vez en el ámbito internacional de la danza, convirtiéndose en el título emblemático de la compañía. La famosa sustitución de Alicia Márkova por Alicia Alonso en el papel titular se produjo el 2 de noviembre de 1943, durante la temporada 1943-1944 del Ballet Theatre, en la antigua Metropolitan Opera House de Nueva York.

 Aquel acontecimiento propició el nacimiento de uno de los grandes mitos del arte coreográfico del siglo XX: Alonso-Giselle. Como ha hecho resaltar la crítica especializada, con la bailarina cubana se inició un nuevo orden de valores para la obra que, como señalara Serge Lifar, "representa el compendio y la apoteosis de la danza de toda una época".

(Información tomada del programa de mano)

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