
El diálogo con la profesora Rosa Jerez, -licenciada en Filología- fluye como un riachuelo entre anécdotas que atribuyen un significado especial a su vida profesional (de 35 años), vinculada a la Cultura, y específicamente en la Dirección Provincial de Cultura, en el Departamento de Programación. “Agradezco mi primera etapa de cinco años en la dirección municipal de cultura de Batabanó. Después 16 en San Miguel del Padrón”.
“Estuve una etapa de colaboración en la República Bolivariana de Venezuela en la Misión Cultura Corazón Adentro, en un proyecto para la preparación de formadores de trabajo cultural, rectorado por el Consejo Nacional de Superación (de ese país). Resultó un proyecto experimental, pero vivificante.
“Estuve en varios estados: Falcón, Anzoátegui y Vargas. Es una experiencia bella. La diversidad cultural de esa nación me hizo aprender mucho. Hoy aplicamos esa experiencia adquirida en Venezuela; a partir de los proyectos de desarrollo local. Conocí del trabajo en comunidades rurales, pegada a las montañas Las Carmelitas y tanto amor e identidad me hizo querer al pueblo de Bolívar y de Chávez.
“Tengo esa impresión de haber llegado meses después de la desaparición física del Comandante Chávez. Pero su legado está creciendo en ese pueblo. De Fidel, llevo dentro de mi toda la gloria de sentirme parte de esta Isla en la que vivo”, subrayó momentos antes de recibir la Medalla de Internacionalista, en reconocimiento a su labor realizada en la hermana nación sudamericana y puedo advertir la emoción en sus ojos como la consagración, en una medalla, de estas 35 primaveras de trabajo.

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