Desde hace más de 100 años entra a los hogares de Cuba, llega a todos los rincones de la casa, rompe el silencio de la noche, se enreda con los olores del café, se mezcla con los sonidos del amanecer, e incluso sirve de despertador, o como somnífero para conciliar el sueño. Su magia es tal, que casi desde el mismo momento de su nacimiento, se ganó el corazón del pueblo, y el permiso para entrar a sus casas, y formar parte de sus vidas.

La radio tiene el poder de estar en los lugares más inverosímiles, en cualquier época del año, y con cualquier clima, de llegar con una inmediatez que otros medios, pese a los adelantos tecnológicos, no pueden alcanzar. Desde programas musicales, hasta noticiosos, deportivos, radionovelas, y el icónico Radio Reloj, forman parte de la amplia gama de programas con que la radio llega a diario a sus radioescuchas.

Pero todos esos programas y emisoras, sin excepción, tienen un factor fundamental en común, sin el cual no sería posible su existencia misma, los locutores. Esos hombres y mujeres de la radio cubana, que con sus voces nos guían por los recovecos de cada programa, son los principales "culpables" de que la radio sea parte de la familia y llegue hasta los rincones más impensados.

Este primero de diciembre, en que en Cuba se celebra el Día del Locutor, es tiempo de reconocer sus voces y su entrega, su constancia y el tanto, tanto, amor que a diario nos regalan. Para ellos, en este día, las felicitaciones de todos los que les hemos acogido como parte de nuestras familias, y el deseo de que sigan entrando a diario a nuestras casas.

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