Son ocho retratos de José Martí como ventanas abiertas a toda su iconografía. Resueltas gracias al dominio del pastel seco, estas obras de Antonio Guerrero fueron concebidas en 2012, hace una década, cuando sufría cautiverio en la prisión de Marianna, Estados Unidos. Ahora se exponen bajo el título Oda al Maestro, retomando uno de los poemas del propio Tony que mejor expresa su raigal patriotismo.

En tus versos crecí, con alma pura;
de niño te adoré, como a un padre;
a tu vigencia eterna mi corazón se abre
con tu ejemplo de amor y de bravura.

Nunca habrás de morir y menos hoy
que tu luz ilumina este camino,
estás en cada paso del destino
hacia donde con todo valor voy.

Podrá tener un monstruo en sus entrañas
preso mi cuerpo, si en su vientre habito,
pero mi pensamiento es libre, con el grito
de libertad que nace en tus montañas.
Antonio Guerrero 28 de enero de1999

Guerrero explicó a los presentes como había sido el proceso de creación de las obras. Foto: Alejandro Basulto

Y no es casual que haya sido escogida la galería Opus Habana en el Palacio de Lombillo. En este mismo espacio, pero con los arcos tapiados, tenía su pequeño rincón martiano el primer Historiador de la Ciudad, Emilio Roig de Leuchsenring. Entre los objetos atesorados por él estaba el cuadro al óleo atribuido al Maestro: un boceto o “mancha” de paisaje. Este pequeño lienzo aparece firmado en la parte inferior derecha: J. Martí, y se conjetura que lo habría pintado durante su estancia en Costa Rica.

Parte de la muestra expositiva realizada por la técnica de pastel. Foto: Alejandro Basulto

Conservado en la Sala de las Banderas del Museo de la Ciudad, se ha expuesto ahora aquí con el propósito de homenajear a Emilio Roig, quien fuera uno de los mayores estudiosos de la vida y obra del Apóstol.

De modo que no se trata solamente de celebrar el 169 aniversario del natalicio de nuestro Héroe Nacional, sino un reconocimiento a Roig y a Eusebio Leal por haber creado y sostenido esta institución singular de la cultura cubana.

Las piezas contaron de la gran aceptación del público presente. Foto: Alejandro Basulto

Derrochando intuición artística, poética y pictórica, Antonio Guerrero late con el corazón de los Versos Sencillos. Sus octosílabos lo inspiraron como luchador antimperialista en las duras condiciones del encierro. De ahí que estos retratos suyos de Martí tengan el candor espiritual de los íconos. Porque tales son: iconos de la cubanía como profesión de fe. Ellos confirman el apotegma martiano: “La capacidad de ser héroe se mide por el respeto que se tributa a los que lo han sido”.

De derecha a izquierda: Antonio Guerrero, Héroe de la República de Cuba. Argel Calcines, director de la Revista Opus Habana. Ariel Gil Gómez, responsable de la Casa Eusebio Leal Spengler. En sus manos tienen un original de los Versos Sencillos.. Foto: Alejandro Basulto

Argel Calcines. Director de la Revista Opus Habana (Oficina del Historiador de la Ciudad de la Habana)

Ver además:

Convocan al concurso Leer a Martí