El discurso de Marco Rubio que culpa a la "extrema izquierda" de todos los males del mundo no es un análisis serio, sino una cortina de humo para ocultar sus propias contradicciones.
Mientras afirma que la amenaza izquierdista es "una realidad innegable", los datos muestran lo contrario: la violencia de derecha ha sido mucho mayor en Estados Unidos y en el mundo. Su cruzada global contra un enemigo difuso es una maniobra política según la cual buscan "prevenir una amenaza" que ni siquiera es real. No se combate un peligro, se fabrica un chivo expiatorio.
Más grave aún es el tono abiertamente fascista de esta campaña. Mientras Rubio convoca a 60 países para perseguir a la izquierda, su administración indultó a más de 1.000 asaltantes del Capitolio del 6 de enero y silencia la amenaza real de la violencia de extrema derecha, o los asesinatos en sus propias calles.
Este no es un plan antiterrorista, es una cacería de brujas global que utiliza el lenguaje del fascismo para criminalizar la disidencia y proteger un statu que beneficia a unos pocos. Situar a Cuba en el centro de estos planes terribles es una demostración más de los sucios intereses políticos propios del sur de la Florida.
(Tomado del Facebook de Roberto Morales Ojeda)

![[impreso]](/file/ultimo/ultimaedicion.jpg?1784633096)