Las declaraciones de nuestro Primer Secretario del CCPCC y Presidente de la República, Miguel Díaz Canel Bermúdez, reflejan una verdad ineludible: la persistente hostilidad de Estados Unidos hacia Cuba, incluyendo amenazas militares explícitas o implícitas, constituye por sí misma una violación del derecho internacional, que prohíbe el uso o la amenaza de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado.
La historia demuestra que Cuba jamás ha representado una amenaza real para la seguridad de Estados Unidos; su conducta internacional ha sido consistente con la solidaridad, el respeto a la autodeterminación y la no intervención, tal como ha expresado el Primer Secretario. Pretender lo contrario es ignorar décadas de informes de las propias agencias de inteligencia estadounidenses, que han ratificado la ausencia de intenciones agresivas por parte de nuestro país. Por tanto, cualquier intento de justificar una acción bélica contra Cuba carecería de base fáctica y jurídica, y equivaldría a una agresión unilateral contraria a la Carta de la ONU.
Calificar de "amenaza" la mera capacidad defensiva de un país bloqueado y agredido sería un cinismo inadmisible, pues la paz regional no se preserva desarmando a las víctimas potenciales, sino desmontando las causas reales de la tensión: las políticas de dominación y la agresividad permanente de la potencia hegemónica, ese es el verdadero peligro para la paz que defendemos.
(Tomado del perfil en Facebook de Roberto Morales Ojeda)
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