Millones de cubanos de la Isla y de cientos de países de otras partes del mundo se preguntan, ¿por qué el gobierno de Estados Unidos, potencia del Primer Mundo muestra tanta fobia contra el noble pueblo de la Mayor de las Antillas, conocido en la región latinoamericana y caribeña, en África, y todo el planeta, por su esencia solidaria, hospitalaria, y de buena voluntad, a favor de la paz y la justicia social?
Igualmente existe la interrogante lógica de, ¿cómo puede sustentar un criminal bloqueo económico, comercial y financiero sin precedentes entre el siglo XX y XXI, y con record de infamia, contra una nación que hasta los infantes de ambos pueblos saben, que Cuba no representa amenaza alguna para Washington? Y hay consciencia de que la campaña de desinformación y órdenes ejecutivas contra la nación caribeña, no son más que complacencia y subordinación a un grupúsculo de extremistas, traumados y frustrados aglutinados, generalmente, en la Florida, que han hecho del negocio contrarrevolucionario, uno muy lucrativo que se contrapone a los intereses reales, y genuinos, del pueblo estadounidense.
El actual presidente Donald Trump no acaba de comprender que se ha nucleado de personajes como el Secretario de Estado Marco Rubio que también es parte integral y activa del secuestro de esa mafia miamense que cada día los embauca más en cruzadas muy peligrosas guerreristas que solo responde a su sed de protagonismo y bienestar personal, y que nada tiene que ver con el sentir de los millones de ciudadanos norteamericanos.
Se puede constatar, por contactos y visitas procedentes de EE.UU. a la Isla y que se han sucedido durante diversos contextos y etapas, que los estadounidenses, mayoritariamente, están en contra de cualquier acción que represente muerte y destrucción, tanto de cubanos, como de estadounidenses, pues saben que eso sería una acción demencial, con o sin retorno, que puede saberse como comienza, pero no se podrá saber, jamás, como concluye.
Sin embargo, el señor Trump que se postuló desde su candidatura electoral, como quien defendería como empresario el libre comercio, la imagen de EE. UU como “paladín de democracia y derechos humanos”, que fomentaría la paz en el mundo, etc. etc. Y ha sido diametralmente opuesto a sus promesas, y eso a la larga, cuesta caro a los políticos, al crear desconfianza en su electorado, pero también en otros países independientes de la comunidad internacional.
Una de las interrogantes que más se escuchan entre cubanos y foráneos es; ¿Por qué, si según la Casa Blanca y particularmente el señor Rubio, el gobierno cubano es fallido, no se levanta definitivamente el bloqueo a Cuba?
Los elementos que ha dado Washington, la población nacional y externa la consideran como un torpe acto de prepotencia, agresión y vileza contra toda una población que estudia, trabaja y construye en su Patria. En ese país con desarrollo y sin bloqueo, existe, más violencia, asesinatos, drogadicción, ataques a centros escolares y en las calles, a ciudadanos de esa nación y migrantes, que en la Cuba que tanto critican, y pretenden desestabilizar, no son recurrentes esos hechos, ni se emplean gases lacrimógenos y golpizas al estilo del ICE, y alguna que otra policía de EE.UU. Esa es una realidad que no se puede silenciar.
Igualmente, los cubanos y gobiernos de otras naciones se responden; si fuese tan fallido como trata de proyectar EE.UU al mundo, en la Isla no existiese unidad, convivencia pacífica, estructuras socio-económicas a favor de todo el pueblo, servicios de Salud, Educación, Cultura, Deporte, Seguridad Social, asistencia a vulnerables, entre muchas otras disposiciones de apoyo a la infancia, a madres solteras y con considerable números de hijos, y a los ancianos. Esas prestaciones básicas están siendo afectadas por el genocida asedio del propio “ paladín humano” de Norteamérica. Este no solo obstaculizó envío de oxígeno y medicamentos a la Isla en tiempos de Covid, sino que además hoy, llega a disponer, ilegalmente, y de forma extraterritorial, la entrada de combustible para la vida de un pueblo.
Lo que no dicen sus influencies perversos es que, con apenas recursos, los científicos cubanos con voluntad política de su gobierno crearon varias vacunas anti Covid y fueron en varias dosis puestas a todos sus ciudadanos, algo que solo logro Cuba en América Latina, la nación que dice Rubio, es fallida.
Resultan tan carente de argumentos y concentrado en falacias y desvergüenza los argumentos contra la Mayor de las Antillas, que nadie puede creer. Dicen que la Isla, la victima, apoya el terrorismo, cuando los terroristas y la CIA, desde EE.UU, sí han organizado y ejecutado actos muy graves, delitos de lesa humanidad contra la Mayor de las Antillas, y luego han sido cobijados allí, como Posada Carriles y Orlando Bosh, hasta su fallecimiento como “héroes”, por asesinar cubanos, la mayoría, adolescentes y jóvenes inocentes. Y fueron protegidos siendo connotados y confesos terroristas que provocaron la muerte de decenas de seres humanos, como la voladura del avión de Cubana, en Barbados, en 1976, por solo mencionar un ejemplo.
El asedio a la tierra caribeña es tan salvaje que ha incrementado las carencias de recursos esenciales, pero sobre todo perjudicado su accionar normal energético, importante para el desarrollo en cualquier país del mundo. Y aun así, los cubanos han resistido porque saben, quién es el máximo responsable y verdugo del pueblo, el gobierno que nos desprecia por las raíces latinas y el profundo amor a la Patria, legado de Martí y Fidel.
Otras preguntas sin respuestas, son, cómo una Administración que en foros internacionales y a sus electores les habla de respeto al derecho internacional y humano, puede, por sentimiento de petulancia, ambiciones, o de complacencia a personajes, algunos ya, repudiados por el propio pueblo estadounidense, proponer secuestros fuera de las leyes establecidas, invasiones y hasta asesinatos en otros países, sin que haya sido agredido, ni amenazado, el territorio de los Estados Unidos de América.
Ese accionar ilegítimo está degradando, aceleradamente, la imagen de esa gran nación, que también tiene en su haber, hombres y mujeres que en su mayoría, aspiran a la paz y un mundo mejor, y cuales con varias generaciones, observan, cómo ante el mundo se desacreditan y destruyen sus principios, orígenes y proyectos de desarrollo basados en la convivencia armónica, y beneficiosa con otros pueblos.
Cuba mantiene relaciones con cientos de países de diversas ideologías y se sustentan en respeto y colaboración. También EE. UU durante años los tiene con naciones de distintas formas de pensar, e incluso, con algunas que en otros momentos históricos los invadió y trajo consigo muertes y destrucción, y hoy fomentan la paz y el desarrollo bilateral. Entonces, los millones de cubanos, que además tienen vasta cultura y son muy patriotas, se preguntan; ¿Por qué esa fobia contra un pueblo que ofrece paz y solo aspira a desarrollar su modelo económico, diferente al de Washington, pero con la anuencia en referéndum a favor del socialismo, de su pueblo?
Levanten el bloqueo y entonces, quizás, pueda considerarse o no, si Cuba es capaz de alcanzar desarrollo y bienestar para su población con la distribución que aspira, más equitativa, de sus recursos. Pero entonces, ello tendría que ser sin asedios, bloqueos, subversión, terrorismo, ni agresiones, y solo relaciones de igual a igual y de beneficio mutuo para las partes.
De seguro, con voluntad política real, raciocinio, inteligencia y sin condicionamientos, puede lograrse.
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