Cuba está lista para vivir una de sus jornadas de movilización popular más masivas y significativas. Pero, ¿desde cuándo el pueblo cubano hizo suya esta bandera?
La respuesta nos remonta 136 años atrás, cuando la Isla aún era colonia española. Era primero de mayo de 1890; ese día, unos tres mil obreros del Círculo de Trabajadores de La Habana, desafiaron al régimen colonial con una marcha que partió del entonces Campo de Marte, hoy Parque la Fraternidad y recorrió calles como Galiano y San Rafael hasta la intercepción de las calles Consulado y Virtudes, donde radicaba la sala de entrenamiento llamada Skating Ring.
Aquella acción clandestina, que nació como un acto de rebeldía en honor a los Mártires de Chicago, fue duramente reprimida: las autoridades implantaron un estado de guerra y prohibieron los desfiles hasta 1902.
Las motivaciones de aquellos obreros, en su mayoría tabaqueros y tipógrafos, eran las mismas que movían al movimiento obrero internacional: la jornada laboral de ocho horas, el reconocimiento de los derechos sindicales y el fin de la explotación, en un contexto donde la nación antillana aún era colonia y carecía de leyes sociales básicas.
Se le considera un acto pionero en América Latina y parte del estreno mundial de este tipo de jornadas. Aunque el movimiento obrero era incipiente, la insula se sumó respondiendo a la fecha acordada durante el Congreso de la II Internacional celebrado en París.
Y no a modo de réplica, sino como un acto fundacional que representó la entrada de los trabajadores en la arena política y social, vinculando sus demandas con las luchas globales y anticipando el papel que el sindicalismo tendría en la historia nacional.
Con el paso de las décadas, la fecha fue adquiriendo nuevas capas de significado: en 1925, bajo la dictadura de Gerardo Machado, Julio Antonio Mella y Carlos Baliño encabezaron una protesta antimperialista; en 1939, la recién fundada Confederación de Trabajadores de Cuba (CTC) organizó el primer desfile institucional con un pliego de demandas; y entre 1947 y 1958, la corrupción de líderes como Eusebio Mujal obligó a los trabajadores auténticos a marchar en la clandestinidad.
Tras el triunfo de la Revolución en 1959, el Primero de Mayo dejó de ser una jornada de exigencia para convertirse en un plebiscito popular de apoyo al sistema político y de defensa de los derechos ya conquistados, en medio del recrudecimiento del bloqueo económico.
Como resumió el Comandante en Jefe Fidel Castro en 1960, “el primero de Mayo debe ser el día de todo el pueblo”, y así se vive en la actualidad: como la movilización más masiva del país, donde obreros, campesinos, científicos y estudiantes ratifican su unidad, resistencia y la voluntad colectiva de sostener la obra de la nación.
Ver además:
Díaz-Canel: celebración del 1ro. de Mayo será un desfile por la paz

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