Los días 17 y 18 de abril, durante 24 horas, se desarrolló el Maratón mediático Europa por Cuba, en el cual se denunció el bloqueo económico, financiero y comercial, ahora recrudecido con un cerco energético y las amenazas de agresión militar del gobierno de Estados Unidos.
El maratón no fue en una fecha elegida al azar. Se desarrolló en el marco del 65 aniversario de la victoria de Playa Girón, un hito en la historia de Cuba donde, por primera vez, el imperialismo norteamericano sufrió su primera derrota militar en América Latina.
Los organizadores buscaron establecer un paralelismo simbólico: así como hace seis décadas se defendió la soberanía con armas, hoy se defiende con la verdad y la comunicación. La jornada sirvió para reafirmar el derecho de Cuba a su autodeterminación frente a la política de asfixia económica y agresión permanente de su vecino del Norte.
“El objetivo fue claro: romper una vez más el cerco informativo contra Cuba, y denunciar ante millones de personas en el mundo la política criminal de EE.UU. hacia la Isla. La convocatoria, lanzada por el canal Europa por Cuba para romper con el silencio cómplice y la manipulación mediática de las grandes cadenas transnacionales de la información, tuvo un carácter abarcador e inclusivo”, expresó Patricia Pérez, cubana residente en el exterior e integrante de la Plataforma Europa por Cuba.
“El llamado incluyó a más de 60 emisoras de radio y televisión y periódicos de todo el mundo, pero también a analistas políticos y académicos, comunicadores populares, periodistas, plataformas digitales, radios comunitarias y creadores de contenido, subrayó Pérez.
Resaltó la presencia de numerosos medios nacionales cubanos con probada trayectoria y alcance comunicativo como Radio Habana Cuba, Radio Rebelde y Radio Reloj, que se dieron cita por Cuba en este espacio de tiempo del Maratón. Grandes cadenas como Telesur, Rusia Today, Al Mayadeen, HispanTV y diarios como La Jornada u otras plataformas, sumaron sus mensajes de condena a nivel internacional.
Enfatizó que desde las 20:00 horas del 17 de abril hasta las 20:00 del 18 de abril (horario de Madrid, París y Roma), la cobertura fue ininterrumpida, creando una red de voces que se extendió por todo el mundo y en varias lenguas.
A lo largo de las 24 horas, los participantes no solo se limitaron a informar, sino que alzaron sus micrófonos, sus cámaras y páginas para denunciar el carácter inmoral y cobarde del cerco que se ciñe hoy sobre Cuba, las gravísimas consecuencias del persistente bloqueo económico, comercial y financiero, el impacto de las criminales medidas de carácter energético para asfixiar al país, implementadas injusta y deliberadamente desde finales del mes enero y las actuales amenazas de intervención contra la Isla.
El bloqueo no es solo el despliegue de una política exterior genocida que dura ya desde hace más de seis décadas, sino una herramienta que intenta doblegar la soberanía del pueblo cubano.
El maratón se presentó entonces como un antídoto a la desinformación, mostrando el tejido de las graves consecuencias de las políticas medievales del gobierno de EE.UU. en contra de Cuba, y el impacto humano y económico en la vida del pequeño país, cuyas repercusiones en terceras naciones emanan su carácter extraterritorial.
El maratón fue una invitación a la acción colectiva que destacó la importancia de mantener viva la lucha de los pueblos por la justicia, de la cual Cuba sigue siendo un símbolo.
Este esfuerzo solidario, como otras acciones que actualmente tienen lugar en el resto del mundo, dio visibilidad a la ola de solidaridad que despierta Cuba en todos los rincones del planeta y la importancia histórica de la isla rebelde ante el imperialismo norteamericano, contrarrestando las narrativas que suelen ignorar las consecuencias del bloqueo.
La lucha contra el silencio, al menos durante esas 24 horas, tuvo un altavoz potente y coordinado desde el corazón de Europa.
El maratón mediático demostró que la solidaridad con Cuba debe estar hoy a la altura de la ayuda que siempre ha brindado la Patria cubana al resto del orbe y que Cuba sigue siendo un pilar fundamental para muchos movimientos sociales en la defensa de los anhelos de emancipación y de democracia real.
Patricia Pérez resaltó que más allá de la lucha en escenarios diplomáticos e internacionales, que en estos tiempos convulsos para la humanidad dan cada vez más signos de inutilidad y desgaste, esta iniciativa forma parte de la gran batalla que han de librar los pueblos del Sur Global para hacer escuchar su voz y, por qué no, para afianzar la paz y la fraternidad. Pero si estos esfuerzos confluyen en un mismo sentido y en una sola dirección, entonces somos invencibles.
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