El aniversario 65 de la Defensa Antiaérea y Fuerza Aérea Revolucionaria (DAAFAR) se recordó en La Habana, con un acto celebrado en el Instituto Técnico Militar José Martí, Orden Antonio Maceo y Orden Carlos J. Finlay.
En la ocasión, la DAAFAR recibió un diploma de reconocimiento por sus 65 años de rica hoja de servicios en defensa del cielo patrio y en las gloriosas misiones internacionalistas, firmado por el miembro del Buró Político del Partido Comunista de Cuba y ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), general de Cuerpo de Ejército Álvaro López Miera.
El reconocimiento fue entregado por el miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y jefe del Ejército Occidental, general de División Ernest Feijóo Eiró, al jefe de la DAAFAR, general de Brigada Mario Rodríguez Peñaranda.

En el acto, varios generales de brigada fueron agasajados por su trayectoria de liderazgo y compromiso con la Revolución y la Patria. Entre ellos, el Héroe de la República de Cuba Arnaldo Tamayo Méndez, primer cosmonauta cubano y latinoamericano, quien fue de los primeros jóvenes formados en la antigua Unión Soviética como pilotos de cazas Mig-15.
Una representación de oficiales recibió una condecoración por su entrega a la preparación para la defensa, mientras mandos, instituciones y empresas fueron igualmente estimulados por su aporte al fortalecimiento del papel de las FAR en la salvaguarda de la nación.
Los pilotos de la pequeña Fuerza Aérea Revolucionaria, el 17 de abril de 1961 marcaron el inicio del fin de la brigada mercenaria que al amanecer de ese día desembarcaba por la Bahía de Cochinos.
Por orden del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, la aviación averió al buque Houston, con un batallón enemigo a bordo, y obligó a encallarlo frente a Playa Larga. De igual manera, al barco Río Escondido cargado con las municiones y otros suministros para que la fuerza invasora sostuviera por más de 72 horas la cabeza de playa que intentaba lograr con la intención instalar allí a un gobierno títere que solicitara la intervención militar directa de Estados Unidos.
Por su parte, jóvenes artilleros antiaéreos repelieron los ataques de los B-26 mercenarios contra las fuerzas revolucionarias que combatieron la invasión bajo el mando directo de Fidel, defendiendo a la Revolución Socialista.

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