Hace 65 años, en las arenas de Girón, el imperio más poderoso de la historia creyó que podría aplastar en horas nuestra naciente Revolución. Se equivocaron. No contaban con que en esta tierra digna se había despertado un gigante: un pueblo unido, dispuesto a darlo todo.
En menos de 72 horas, bajo el mando de Fidel, nuestros combatientes —muchachos del Ejército Rebelde, milicianos obreros y campesinos— humillaron a la fuerza invasora. Esa fue la primera gran derrota del imperialismo en América, y no fue casualidad: fue el fruto de la unidad y la determinación de un pueblo que había decidido ser libre. Por eso, el 19 de abril es una fecha sagrada, donde quedó sellada la certeza de que defenderíamos el socialismo con igual valentía siempre.

Hoy, 65 años después, el enemigo no ha renunciado a sus planes. El bloqueo se ha recrudecido hasta convertirse en un cerco inhumano, las campañas de mentiras y las presiones no cesan. Pero estamos de pie. Como dijo Díaz-Canel: “Aquí estamos, no uno, sino millones de continuadores de la obra de Fidel”.
Girón nos enseñó que la victoria no es un destino, sino una construcción colectiva de cada día. Porque los que cayeron aquí no lo hicieron en vano: nos legaron un ejemplo que nunca será traicionado. ¡Patria o Muerte, Venceremos!






(Tomado del Facebook de Roberto Morales Ojeda)
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