Si la teoría de que Cuba es un "estado fallido" o que su sistema político es "fracasado" fuera cierta, la lógica elemental dictaría que un territorio sin gobernanza efectiva, sumido en el caos institucional y carente de cohesión social, habría colapsado en cuestión de años, no de décadas. Sin embargo, la isla ha resistido más de 65 años bajo el bloqueo económico, comercial y financiero más prolongado y severo de la historia moderna, recientemente endurecido hasta el extremo del "cerco petrolero".

El Estado cubano ha luchado por mantener sus conquistas sociales, muchas de ellas propias de un país desarrollado, mantener la cohesión territorial y sortear la asfixia energética mediante una ingeniería política y social que ninguna estructura fallida podría ejecutar.

La pregunta entonces es incómoda para quienes pregonan el fracaso: ¿cómo explica el discurso del "colapso inminente" la supervivencia de una nación sometida a la máxima presión concebible durante casi siete décadas? Si el gobierno fuera tan frágil como se sostiene, bastarían unos meses de asfixia económica para pulverizarlo; pero la realidad demuestra que la institucionalidad cubana, basada en una alta participación popular y una estructura de movilización constante, ha sabido reinventarse en medio de la escasez extrema.

(Tomado del perfil en Facebook de Roberto Morales Ojeda)

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