Resulta indignante la doble moral del verdugo que intenta asfixiar al noble pueblo de Cuba, el gobierno de los Estados Unidos, ese que a través de su embajada en La Habana muestra, una vez más, su esencia quebrantadora del derecho internacional y humano.
Llega a tan extremo el cinismo de los representantes de la Casa Blanca en la Capital cubana, que solicitan la posibilidad de importar combustible, Diésel, para poder transitar por La Habana y demás provincias cubanas, luego que es, precisamente su gobierno, el que priva, prohíbe, la llegada de ese preciado recurso a la Isla, con el fin de que esta no pueda sobrevivir ante las vicisitudes y carencias que genera para todo un país, no contar con el oro negro que mueve la vida económica y social de cualquier nación del mundo.
Mientras la nación caribeña ve dañado sus servicios básicos de Salud, lo cual incluye carencia de combustible para el funcionamiento energético de salas de terapia intensiva, Cuerpos de Guardia, salones de cirugía, y en general para la atención a enfermos, el uso de ambulancias y otros insumos indispensables afectados con el vil recrudecimiento del bloqueo a la Isla, los señores funcionarios de la Embajada de EE.UU, particularmente el señor Mike Hammer precisan para ellos el combustible el que generalmente utilizan para sus viajes por la Isla con fines subversivos y de desinformación de la realidad cubana.
A Hammer y demás sicarios, como sus aliados de la mafia miamense, no les importa en los más mínimo que niños cubanos con cáncer carezcan de medios y tecnologías de tratamiento y transporte apropiado para sus consultas e ingresos, tampoco las madres con bebes y embarazadas, ancianos y demás personas con discapacidad, los que precisan diálisis para su supervivencia, etc. Y, sin embargo, están muy preocupados con la limitación de sus movimientos personales por carencia de Diésel.
Hasta dónde puede llegar la falta de sensibilidad humana del gobierno de los EE. UU y sus representantes en la Isla. Debía darles vergüenza, si alguna les queda, seguir apoyando medidas letales contra el aguerrido, noble, hospitalario y solidario pueblo cubano.
La Isla no representa amenaza alguna para Washington, y bien lo saben ellos y el mundo. Pero utilizan burdos pretextos para sustentar su genocida cerco, son tan inmorales que engañan a su pueblo y a la opinión pública internacional declarando ayudar a los cubanos, al tiempo que promueven desestabilización y daños profundos a toda la población.
Ninguna persona con honor y sentido del deber humano es capaz de aprobar tanta vileza, solo los odiadores, aquellos que responden a mezquinos intereses de poder y de sus bolsillos, son capaces de prestarse a tan magna degradación ante un pueblo de escasos recursos naturales, pero culto, con vastos conocimientos, consciencia y elevado patriotismo.
Es tiempo que cese la barbarie impuesta por la Casa Blanca, las ideas no se matan, se respetan, la paz es el derecho ajeno. Y Cuba respeta principios, valores, pensamientos, y también es capaz de mantener buena vecindad, en la diversidad ideológica, siempre que no se vulnere su autodeterminación y soberanía nacional.
Otras informaciones:

![[impreso]](/file/ultimo/ultimaedicion.jpg?1774651975)