Ante la persistencia de la situación de desabastecimiento agudo de combustible en el país el Ministerio de Educación Superior (MES) emite nuevas orientaciones para dar continuidad al proceso de formación de pregrado en las actuales condiciones.

El país ha optado por un modelo que traslada el centro de la actividad universitaria hacia los territorios, con una fuerte descentralización que permite sostener la formación en condiciones diversas.

Estudiantes y profesores mantienen el proceso formativo en vínculo directo con su entorno. Esta reorganización ha transformado la dinámica tradicional de las universidades, cuyas sedes centrales operan con menor presencialidad.

El sistema de educación superior cuenta con cerca de 175 000 estudiantes, de los cuales más de 92 000 pertenecen al curso diurno, lo que exige un seguimiento diferenciado para garantizar su permanencia y avance académico.

Ante las limitaciones materiales y logísticas, las universidades han implementado modificaciones en los planes de estudio, priorizando los contenidos esenciales de cada carrera.

Las asignaturas que pueden desarrollarse en las condiciones actuales continúan su curso, mientras aquellas que requieren laboratorios o prácticas especializadas se reorganizan para etapas posteriores. Este proceso implica, además, una flexibilización en las formas de evaluación, con mayor peso de trabajos investigativos, ejercicios integradores y otras variantes.

En paralelo, se han diseñado alternativas para sostener la semipresencialidad sin depender exclusivamente de plataformas digitales, en correspondencia con las condiciones reales de acceso de los estudiantes.

Daisy Fraga Cedré, directora de pregrado del MES destacó el papel de los Centros Universitarios Municipales en este contexto. Foto: Sheryl Márquez Vega

La inserción de los estudiantes en sus municipios de residencia fortalece la relación entre la universidad y las necesidades locales. En este escenario, los jóvenes participan en actividades vinculadas a su perfil profesional en escuelas, entidades productivas e instituciones de servicios.

Este enfoque contribuye a consolidar el papel social de la universidad, no solo como espacio de formación académica, sino como actor activo en la transformación de las comunidades.

René Díaz Sánchez, jefe de la comisión de nuevo ingreso del MES informó que se mantendrán los exámenes de ingreso. Foto: Sheryl Márquez Vega

El proceso de ingreso a la educación superior para 2026 mantiene sus características esenciales, con la realización de los exámenes de Matemática, Español e Historia, previstos para el mes de junio tras un ajuste en el calendario.

Se ratifica, además, la garantía de una plaza universitaria para cada aspirante, en correspondencia con los principios de equidad que distinguen al sistema educativo cubano.

A pesar de las complejidades, el propósito central es sostener el proceso formativo y asegurar la graduación de nuevos profesionales.

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