Un aumento en los precios de productos de alta demanda ha proliferado en las últimas semanas en las redes sociales, en negocios particulares, en el mercado informal y en otros espacios públicos, en casi todo el país.

Algunos compatriotas señalan que no hay justificación para ello, pues de acuerdo con la Resolución 225/2025, del Ministerio de Finanzas y Precios, se mantienen los establecidos para el pollo troceado, el aceite (excepto Oliva), la leche en polvo, las pastas alimenticias, las salchichas y el detergente.

En aras de facilitar su importación y venta, según la mencionada norma, estos productos están exentos del pago de impuesto aduanero.

Pero como también escribió en Facebook un usuario llamado Mayle Teruel, la Resolución 225 fue emitida cuando el cambio oficial del USD era 1x 124, actualmente es 1 x 450, y el transporte es un gasto que va directo en la ficha de costo. Lo correcto sería modificarla a los cambios actuales, acotó.

En la Red de la Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba el experto Joel Ernesto Marrill Domenech señaló hace unos días que, analizándolo económicamente, lo que pasa con la restricción de combustible más allá de los apagones, la gente lo va a sufrir en forma de inflación.

"A la larga es un shock de costos. Mayormente se va a trasmitir vía precio del combustible y con ello golpear los alimentos y el transporte. Y por la vía del tipo de cambio, debido a una mayor demanda de divisas para comprar combustible en dólares", subrayó Marril durante un debate con colegas suyos.

Indudablemente las limitaciones con el combustible, y su impacto en la paralización o reducción de importantes actividades económicas y sociales, tienen tal efecto negativo.

Ello constituye una de las mayores preocupaciones para muchas familias, que enfrentan una pérdida significativa del poder adquisitivo frente al encarecimiento constante de productos básicos como granos, viandas, verduras y carnes.

Tal tendencia se ha mantenido en los últimos años, pero se ha intensificado con la reciente agravación de la crisis económica en el país, relacionada con la escasez de combustible, apagones prolongados y restricciones externas al suministro energético, como consecuencia del reforzamiento de la política de bloqueo de Estados Unidos, encaminada a asfixiar a Cuba y su pueblo.

Así, bajo el pretexto de que la gasolina o el Diesel, además estar escasos, han aumentado su valor, con "mayor furia" en el mercado informal, conductores privados han duplicado o triplicado el precio del transporte de pasajeros y de cargas, con los consiguientes desequilibrios también en la sociedad.

Algunos economistas han señalado que durante el tiempo que permanezca el endurecimiento de las restricciones para importar combustible, deviene previsible que el efecto en la economía no sea solo recesivo, sino también inflacionario, con su correspondiente impacto sobre los hogares.

Con el título de "Vivir bajo el signo del bloqueo es una historia real", Cubadebate publicó el lunes la primera parte de un extenso reportaje en el que varios compatriotas cuentan los desafíos u obstáculos de la vida cotidiana.

La falta de combustible también repercute de manera directa en los precios de los alimentos, señala el material. Al otro lado de la “ciudad” (La Habana del Este), como dicen los vecinos, los costos parecen inflarse como el globo de Matías Pérez.

“Hace dos semanas el aceite estaba a 920 pesos, después desapareció y ahora reapareció a 1 200. El huevo volvió a subir a 2700 y así pasa con muchos productos”, se queja Miriam, mientras muestra una jaba casi vacía que evidencia el alto costo de la existencia.

“El pan más o menos se ha mantenido, pero el pollo subió a 450 pesos la libra en algunos lugares, el espagueti a 500, el puré de tomate a 500 y la pasta dental a 400”, enumera Ernesto a la salida de una mipyme.

“Es verdad que las mipymes son caras, pero ¿dónde compramos alimentos?", se pregunta una de las habaneras entrevistadas por reporteros de Cubadebate.

Con un escenario tan complejo se hacen imprescindibles no sólo eficientes mecanismos de distribución de insumos básicos, en los cuales el Estado juega un papel central, sino mayores controles e inspecciones que protejan al consumidor.

En tal sentido del 21 al 23 de febrero se realizó el II Ejercicio Nacional de Enfrentamiento a violaciones de precios, en el que según informó a la Agencia Cubana de Noticias el Ministerio de Finanzas y Precios se detectaron irregularidades o incumplimientos de lo establecido en 17 mil 929 centros, como resultado de las más de 25 mil 100 inspecciones realizadas.

Se impusieron 17 mil multas, cinco mil 596 de ellas por violaciones del Decreto 30, del Consejo de Ministros, y del Decreto ley 91, del Consejo de Estado, y adicionalmente medidas accesorias como ventas forzosas, decomisos, cierres de establecimientos, retiros de proyecto de trabajo de formas de gestión no estatal y enfrentamiento a ilegales.

Ante el aumento de la inflación, y sobre todo de los precios especulativos y abusivos, no solo hay un combate sino que se buscan alternativas particularmente a nivel local, pero recordemos que la solución definitiva está en el incremento de la producción de bienes y servicios por nuestros propios esfuerzos y creatividad.

(Tomado de ACN)

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