En el pensamiento de José Martí ha encontrado su vocación. Durante más de una década fue presidente del Movimiento Juvenil Martiano. Con una intensa formación académica que abarca la licenciatura en Derecho y un Máster en Estudios Interdisciplinarios sobre América Latina, el Caribe y Cuba, Yusuam Palacios se desempeña como director del Museo Fragua Martiana a la par de su trabajo como periodista y escritor.

Tribuna de La Habana conversa en exclusiva con este relevante intelectual de la cultura cubana  contemporánea. 

¿Cómo se refleja en la contemporaneidad el significado histórico del 24 de febrero de 1895?

—Este es uno de esos días, como otros en la historia, de una significación especial. Pudiéramos llamarle ``el día de la continuidad´´, precisamente porque se reinició en Cuba la lucha por la independencia. El 24 de febrero significa mantener viva la llama de la libertad, esa prueba de que no hubo ruptura en las ideas de los cubanos independentistas. Las causas que conllevan a los fracasos de los intentos insurreccionales e independentistas en Cuba fueron ampliamente estudiadas por Martí con el fin de no repetir esos errores
en una etapa que debía iniciarse cuando las condiciones estuviesen dadas para ello.

“No quería Martí una revolución de la cólera ni desorganizada. Esa “paz” que se firmó en el Pacto del Zanjón tuvo una respuesta: la protesta de Baraguá. De no haber existido ese hecho, nuestra historia hubiera tenido otro matiz, probablemente ni siquiera hubiese existido una continuidad de la revolución cubana. Hay continuidad histórica porque existen enlaces continuos, cuando ellos se articulan el alma de la Patria se va tejiendo.

“Entonces, estos constituyen antecedentes importantes para entender por qué el 24 de febrero de 1895 es el día de la continuidad en los cubanos porque ese día nuestros mambises, en distintos lugares de Cuba, vuelven a la carga con las ideas que ya están sustentadas en el Partido Revolucionario Cubano (PRC). La guerra en sí es un procedimiento, un paso necesario, por eso el nombre de Guerra Necesaria, por ser imprescindible para alcanzarla independencia.

“Para comprender por qué reinicia la lucha en esta fecha, debemos mencionar que ya Martí había estudiado los sucesos anteriores a esa etapa de lucha y realizó acciones para contrarrestar los errores. Martí hizo esa labor revolucionaria de organizar la nueva etapa de lucha sobre la base de la creación del PRC, con el principal objetivo de resolver el problema de la independencia de Cuba.

“Existía la necesidad de, a pesar del fracaso anterior, retomar la lucha y aunar voluntades para la causa. De ahí, Con todos y para el bien de todos, Los Pinos Nuevos, el periódico Patria. Las ideas debían llegar a los cubanos dentro y fuera de Cuba. Fue vital la unidad entre los cubanos en esa preparación de la lucha. El PRC permitió obtener las condiciones organizativas y la logística.

Otra cuestión de trascendencia resulta el tiempo histórico para Martí. El tiempo para Martí era tan poco que no podía dejarlo pasar: “impedir a tiempo”, escribió en su carta a Mercado.

“Esta etapa de lucha tiene como elemento fundamental el pensamiento antimperialista de Martí. El 24 de febrero de 1895 tuvo lugar un alzamiento que demostró una continuidad ascendente en la lucha.

En nuestra historia hemos tenido que resistir los embates todo el tiempo, pero ha sido también la historia de la respuesta firme y de convicción. La continuidad no es ruptura, es tomar lo positivo y superarlo para poder alcanzar el fin. Por eso, la revolución cubana es una sola y eso se lo debemos al pensamiento martiano y de Fidel”.

¿Cuáles son esos aspectos que manifiestan la convergencia entre la continuidad del pensamiento de Martí y de Fidel?

—Para Fidel, Martí resultó su apoyatura política más importante. Hay muchas ideas que pudiéramos explicar en este sentido. En el momento histórico del centenario de Martí, la influencia de su pensamiento fue muy relevante para Fidel, lo cual no quiere decir que no haya contado con una determinada influencia entre sus contemporáneos en cuanto a la intelectualidad.

“Fidel, para dar continuidad a la revolución, va directamente a Martí, no a lo que otros habían planteado de la obra martiana. Él lo leyó y asimiló críticamente para hacer una praxis revolucionaria martiana. La ética y el pensamiento emancipador de Martí lo acompañan todo el tiempo. La generación de Mella, Villena, Guiteras posee el ideal antimperialista martiano. El ideario martiano pasó por todas estas figuras y llega a Fidel sobre la base de la ética, la vocación de justicia y la dignidad humana.

“El pensamiento liberador de Martí radica en la visión integradora de Fidel. Por eso, para él Martí es el eslabón fundamental de la revolución en las ideas, en el pensamiento, en los valores y el espíritu. Reconoce a Martí como autor intelectual del asalto al Cuartel Moncada. Hay una idea que está todo el tiempo en Fidel: ir a la historia porque constituye la base de nuestra memoria. De ahí, la continuidad entre los pensamientos de ambos.

“Martí y Fidel quieren una política para el pueblo, no para intereses particulares.

``Lo que un grupo ambiciona, cae. Perdura, lo que un pueblo quiere´´, dice Martí. Ese concepto de pueblo lo tuvo muy claro Fidel en La historia me absolverá. Fidel es el mejor alumno de Martí. Así ocurre este enlace entre el Héroe Nacional y el más grande de sus discípulos, el Comandante en Jefe. En la primera Conferencia por el Equilibrio del Mundo se refirió a lo que significa Martí para los cubanos: la idea del bien, él es la idea misma que él ha descrito.

“Ambos, en su elección de vida, pusieron sus bienes al servicio de la patria. Martí echó su suerte con los pobres de la tierra. No podía ser de otra manera. Fidel lo hizo también. No podemos hacer la revolución si no somos parte del pueblo. El egoísta no es patriota. Esos son valores que están en el legado de los dos.

Fidel se identifica con la frase Patria es humanidad porque la revolución cubana es humanista y no tenía un concepto reducido de patria.

“Cuando Martí dice humanidad no se refiere al concepto geográfico, sino al sentido de lo humano. Si algo nos dice el 24 de febrero es Unir para vencer. A 131 años del reinicio de la lucha por la independencia de Cuba lo que tenemos que hacer es seguir luchando por la unidad de todos los cubanos”.

Más allá de su opinión como director de la Fragua Martiana, nos interesa conocer sus recomendaciones como estudioso de Martí. ¿Cuál es su mensaje para los jóvenes sobre el estudio de la obra martiana? ¿Cómo nos recomienda acercarnos más al pensamiento de Martí en estos tiempos?

—Creo que para acercarnos a Martí siempre recomiendo la lectura de su obra para seguirlo descubriendo. Para acercarnos a él debemos hacerlo con mucho desenfado, sin caer en ridículos ni ridiculizarlo. Hacerlo desenfadadamente es verlo como un contemporáneo, como un hombre de hoy, con mucho por enseñar, decir y dialogar. Es un hombre actual, no debemos idealizarlo ni verlo como un santo o un Dios. Es un ser humano que sintió y padeció.

“Por ejemplo, acercarnos a este libro que estoy leyendo ahora sobre sus enfermedades, nos dice mucho de quién era él y cómo sentía el dolor físico y espiritual. Debemos conocer sobre sus amores, las anécdotas de su vida, su arista familiar. Al acercarnos a una figura de la historia debemos ir a su familia y a su entorno para entenderlo y polemizar. Encontraremos en él puntos de vista.

“Vamos a acercarnos a un hombre que no nos impone un criterio, sino que nos brinda la posibilidad de elegir. Hay que acercarlo también atendiendo a los momentos de su vida. En el caso de nuestros niños, adolescentes y jóvenes, debemos ir adecuando lo que de Martí exponemos y presentamos de acuerdo a las edades de las más jóvenes generaciones.

“La imagen del Martí joven pocas veces la vemos, del Martí que estudió en la universidad, del que se enamoró en Zaragoza y en México, del muchacho de 24 años que fue a Guatemala. Debemos acercarnos a él sin prejuicios y con respeto, como lo hacemos al entrar a la vida de otros. Creo que lo más importante es buscar en Martí lo que nos hace mejores humanos. Pretender humanizar a Martí no tiene sentido. Él es quien nos puede humanizar a nosotros.

“También hay quien ha dicho: “Hay que bajarlo del pedestal”. Martí no es una quimera, no es inalcanzable. Está muy cerca de nosotros, pero se ganó estar en ese pedestal. Entonces, ¿por qué tenemos que bajarlo? Vamos a ascender nosotros a él, vamos a superar lo común de la naturaleza humana. Ser martiano es ser mejor persona, es querer a los demás, es compartir lo que tenemos. La martianidad tiene ese sentido de una filosofía de vida.

¿Cómo llevarlo hoy a las nuevas generaciones? Hay que ser muy creativos.

“A veces nos domina el medio, el equipo tecnológico, la Inteligencia Artificial, si nos dejamos dominar. ¿Cómo presentar a Martí en las redes sociales? ¿Cómo vamos a posicionar sus ideas en las plataformas digitales? Hay que crear, pensarlo, buscar los códigos en los que podamos colocar esas ideas. Hay frases que por ahí aparecen que están mal dichas, se le han atribuido frases que no ha dicho, otras se han descontextualizado. Una buena forma de acercarnos a él es verificando si dijo o no eso que me dicen que dijo Martí.

“Tenemos una responsabilidad de presentar a Martí a los niños, adolescentes y jóvenes. No tenemos por qué repetir todo el tiempo la misma historia. Por eso, debemos tratar de presentarlo como sin querer, si queremos que siga trascendiendo. Una cosa es que sea una figura reconocible de la historia y otra cosa es conocerlo y ser martiano.

“Debemos sembrar en la juventud el pensamiento martiano de la manera más atractiva posible. Martí nunca descuidó en su ejercicio periodístico la forma y la belleza. El canto a lo hermoso debe estar también en la manera en que lo presentamos. En ocasiones ha faltado conmover con Martí. Eso se puede lograr con amor y creatividad. Mantenerlo vivo significa ser martiano y peguntarnos todos los días: ¿Soy martiano? ¿Cómo puedo ser mejor?”.

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