Una fusión de historia, literatura y fotografía llega bajo el sello de Ediciones Polymita. Los lectores pueden disfrutar, en variadas ediciones desde 2008, del volumen “Las primeras villas de Cuba”, de Alicia García Santana, con fotografías de Julio Larramendi.
Al repasar sus páginas, destaca el poder de síntesis y la atractiva visualidad que logran sus autores, así como la correspondencia entre texto-foto y un diseño editorial sencillo y moderno que potencia el valor de la imagen como archivo y medio de comunicación.
Baracoa, Santiago de Cuba, Bayamo, Camagüey, Trinidad, Sancti Spíritus, Remedios y La Habana constituyen las paradas esenciales en este viaje por la historia que proponen los autores.
Un capítulo sobre Cuba y sus características geográficas compone la serie de tres artículos: “El territorio”, “El encuentro” y “La conquista”, los cuales abarcan principalmente la etapa previa a la llegada de los españoles a la Isla.
De Baracoa destacan sus paisajes de los ríos Miel y Yumurí, Playa de Duaba y Playitas. De igual forma, la ciudad se encuentra representada en el libro, con especial énfasis en la arquitectura doméstica, donde resaltan las casas de dos plantas, de madera y tejas, con arcos triunfales y viviendas de estilo ecléctico.
El patrimonio intangible de Baracoa ocupa un espacio importante en la edición. La hamaca, el taburete, el proceso de preparación del cacao, el café y los ritmos y bailes como el nengón y el kiribá constituyen expresiones de la diversidad cultural de este territorio.
“Santiago de Cuba es portadora en grado superlativo de las características culturales que identificamos como «lo cubano»”, señala García Santana. La entrada a la bahía y el Turquino, el actual Parque Carlos Manuel de Céspedes y el Castillo de San Pedro de La Roca del Morro resultan verdaderos espectáculos visuales a cargo de las fotografías de Larramendi.
La iglesia de Santo Tomás, la Santa Basílica Metropolitana, el Santuario del Cobre y el Cementerio de Santa Ifigenia son símbolos de la ciudad que, más allá de sus valores arquitectónicos, forman parte de eso que llamamos «lo cubano».
Bayamo abarca el cuarto capítulo del volumen. El Valle del Cauto, la Plaza del Himno Nacional y la estatua de Francisco Vicente Aguilera y retablo de los héroes pueden ser percibidas por los lectores a través de las imágenes de Larramendi. El Himno de Bayamo y la bandera de Carlos Manuel de Céspedes integran el legado y patrimonio intangible de la ciudad.
“Camagüey, la legendaria”, el quinto capítulo, aborda sobre la fundación de la villa de Santa María del Puerto del Príncipe. La historia de la ciudad aparece narrada a través de sus calles, iglesias y plazas: el Parque Ignacio Agramonte, la Iglesia Parroquial Mayor y la de Nuestra Señora del Carmen.
Fachadas barrocas y aleros de tornapuntas son algunos detalles que realzan la arquitectura de Camagüey. El trabajo con el barro, específicamente en la elaboración de los reconocidos tinajones trasciende como un símbolo del patrimonio intangible del territorio.
“Trinidad constituye un excepcional testimonio de época”. Así define la autora a la Villa de la Santísima Trinidad, cuya fundación, historia y legado ocupa el sexto capítulo del libro. La Plaza Mayor, sus calles empedradas, los museos y torres, la vista al mar. Rejas de barrotes de madera, techos de rosario y muros de mampostería caracterizan a la arquitectura doméstica.
Sancti Spíritus, mientras tanto, destaca en el séptimo capítulo con las vistas de esta ciudad central: el Parque Serafín Sánchez y la Calle del Llano, el teatro principal y la fuente del Yayabo brindan la posibilidad de acercarnos a esta ciudad de contrastes. En la arquitectura resaltan mamparas, aleros pintados, decoraciones murales, balcones y rejas con barrotes lisos.
Si hablamos de tradiciones y patrimonio, a esta tierra pertenecen atributos de la cultura campesina como el sombrero de guano, la yunta de bueyes y la montura del caballo. El zapateo, la guayabera y la guitarra también provienen de las tradiciones de Sancti Spíritus.
Por otra parte, Remedios es reconocida por sus parrandas, una celebración auténtica, llena de música y color que involucra a la comunidad y potencia el trabajo artístico en el pueblo durante todo el año. En la arquitectura local, de acuerdo con lo expuesto en el volumen “Las primeras villas…” se evidencian amplios portales, viviendas con construcciones sencillas y grandes enrejados.
La Habana, con su estratégica posición geográfica, vista desde ambos lados de la bahía: el Morro y el Malecón habanero, con sus atractivas historias y emblemáticas edificaciones, constituye el capítulo final de este libro. En fotografías, la Plaza de Armas, el Paseo del Prado, la Alameda de Paula, el Castillo de la Real Fuerza, la Catedral, el Templete.
Más allá de los símbolos más conocidos de la ciudad, también los lectores podrán encontrar en el volumen una representación de escenas cotidianas que identifican a la ciudad que nos habita.
Desde Tribuna de La Habana invitamos a la lectura de este libro, disponible en formato digital e impreso. “Las primeras villas de Cuba” resulta un texto necesario para “ver y mirar” la historia de nuestras ciudades, esas que conforman nuestra identidad.
SOBRE LOS AUTORES
Alicia García Santana, Doctora en Ciencias de Arte desde 1986, es graduada de Licenciatura en Letras en la Universidad Central de las Villas. Desde la década de 1970 ha enfocado su labor al estudio y conservación del patrimonio arquitectónico en Cuba.
Por esos caminos, ha resultado relevante su trabajo al frente de la realización del Inventario Nacional de Monumentos y de la redacción del texto presentado a la UNESCO para declarar a Trinidad como Patrimonio de la Humanidad.
García Santana es miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC); Premio Nacional de Investigación de la Academia de Ciencias de Cuba 2005 e Hija Adoptiva de Matanzas.
Julio Larramendi, graduado de Técnico Medio en Química en 1975, de Licenciatura en Química en la Universidad de La Habana en 1980 y Doctor en Ciencias desde 1994, comenzó su carrera en la fotografía en 1969.
Desde su primera exposición fotográfica , en 1985, sus obras han integrado más de 100 muestras personales y sesenta colectivas en ciudades de Cuba, Corea del Sur, España, Perú, Italia, México y Sudáfrica.
Este artista del lente es miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC). En el año 2003 quedó inaugurada la galería “Julio Larramendi” en La Habana Vieja. En 2007, fundó Ediciones Polymita, en la cual se desempeña como director editorial.
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