Cada 4 de enero, el mundo celebra el Día Mundial del Braille, una fecha que no solo recuerda el nacimiento de Louis Braille, creador de ese sistema de lectoescritura, sino también el profundo impacto que ha tenido en la vida de millones de personas ciegas y con baja visión.
La ONU lo proclamó como día internacional para subrayar su importancia, en tanto herramienta de inclusión y acceso a la información. Hoy es un recurso imprescindible para 258 millones de personas en situación de discapacidad visual en el mundo.
Por ello, más allá de ser un método de lectura y escritura, deviene llave que abre puertas a la educación, la cultura, la autonomía y la participación social.
El visionario Louis
Louis Braille nació el 4 de enero de 1809 y perdió la vista a los tres años tras un accidente con un punzón en el taller de su padre.
A pesar de las limitaciones de la época, desarrolló desde su adolescencia un sistema táctil basado en puntos en relieve que permitía leer y escribir de forma eficiente.
Su método, inspirado en un código militar nocturno, se convirtió en la primera herramienta verdaderamente universal para la alfabetización de personas ciegas.
El sistema consiste en seis puntos en relieve organizados en una celda, cuya combinación permite representar letras, números, signos matemáticos y hasta notación musical. Su simplicidad y versatilidad explican por qué sigue vigente incluso en plena era digital.
"Lo consideramos un símbolo de dignidad y un medio para acceder a la cultura escrita, especialmente en un país donde la lectura tiene un valor social profundo", advierte Jorge Luis Cabrera, jefe del departamento de Cultura, Educación y Relaciones Públicas en la Asociación Nacional del Ciego. (ANCI).
De hecho, cada año, durante la celebración de la Feria Internacional del Libro, la ANCI garantiza la edición de numerosos títulos en Braille, que son entregados gratuitamente a sus asociados.
A juicio de la exageneraria Julia Hernández, ciega de nacimiento, se trata de un método insustituible. "Nos permite leer libros, identificar medicamentos, estudiar música, acceder a documentos legales y participar activamente en la vida académica y laboral", dice y advierte:
"Soy poco ducha en las tecnologías, por eso para mí es un compañero cotidiano".
No es fortuito entonces que muchos lo definan como “el acta de independencia intelectual".
Y la afirmación se sustenta en cuánto ha transformado la realidad de quienes lo consideran una herramienta de libertad y participación social.
Mirian Lezcano, por ejemplo, perdió la visión de joven y aprenderlo le permitió continuar con sus proyectos de vida, de manera autónoma.
"Me dió la confianza necesaria para enfrentarme a mi entorno laboral y sentirme en igualdad de oportunidades frente a mis compañeros videntes".

La accesibilidad, un derecho
El braille ha sido, desde su creación, un motor de inclusión en todos los contextos, de manera particular en el educativo. Antes de su existencia, las personas ciegas dependían de la oralidad o de sistemas poco prácticos.
Con el braille, por primera vez pudieron leer de manera autónoma, sin intermediarios; escribir sus propias ideas, no solo recibir información; acceder a la educación formal, desde la primaria hasta la universidad, por citar algunos de sus beneficios.
La M. Sc. Marta Pérez Puentes, metodóloga del departamento de Educación Especial, en el Ministerio de Educación en Cuba ( MINED), puntualizó que para algunos educandos su enseñanza se garantiza aun cuando no sean ciegos pero que pueden llegar a tener esa condición a partir de un diagnóstico oftalmológico.
"La iniciación al Braille es una asignatura que comienza desde los primeros grados en la especialidad de Ciegos y el uso de la máquina Braille es a partir del 4to grado de la educación primaria.
"Actualmente tenemos 93 educandos en los diferentes contextos educativos -desde la primera infancia hasta la universidad- que utilizan ese valioso sistema de lecto escritura, cuya enseñanza es la base para una vida independiente", aseveró Pérez Puentes.
La vigencia del Braille demuestra que la tecnología no reemplaza a los sistemas fundamentales, sino que los complementa.
Hoy convive con lectores de pantalla, impresoras braille y dispositivos electrónicos que amplían, aún más, las posibilidades de las personas con discapacidad visual.
Celebrar el Día Mundial del Braille es reconocer que la igualdad comienza por el acceso a la información. Y ese acceso, para millones de personas, sigue teniendo seis puntos en relieve.
Otras informaciones:
Autoridades del MINSAP en contacto con colaboradores cubanos

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Muy interesante la historia del sistema Braille y su evolución hasta hoy, siendo cada vez más inclusivo y adaptándose a los cambios tecnológicos también. Razones suficientes para que se celebre cada enero esta causa tan universal.