Las imágenes más que mostrar nos hablan: Una bota (especial) o un casco, chamuscados, que parecen mirarte a los ojos y dicen mucho de quienes era sus dueños; hombres, muy diminutos comparados con el inmenso mar de vapor y fuego que les abraza, en lucha por doblegar las llamas (un siniestro de magnitudes nunca antes vistas en la Isla). Un bombero casi desfallecido por el agotamiento, después de muchas horas sin dormir ni haber comido, quien, sin embargo, comparte ración con un perrito hambriento.

Quien tiene uno de ellos en casa, tal vez no lo sepa, pero convive con un héroe. No hacía falta más prueba, pero la vida los obligó a dar otra, (tal vez) irrefutable como nunca antes; plagada de hombradías y actos temerarios, que entrecortan el aliento y abonan el orgullo.

Foto: Bohemia

Sentado frente al televisor vi las impactantes imágenes del siniestro en la Base de Supertanqueros de Matanzas, con la certeza de que ha de amarse mucho la vida, en su sentido más abarcador, para ponerle el pecho a una bola de fuego hermético, con apariencia de ser inextinguible.

Valerosos, y también locos. Sí, dueños de una muy particular e imprescindible locura de Quijote, esa que no mide riesgos, cuando -como ahora- luchar por la existencia y los semejantes significa, encomendarse a Dios, y subir, en desventajas, al ring, sin miramientos ni flojeras, a enfrentar a un adversario que les supera en fuerza (solo en apariencias), y grita a todo vapor: “No habrá tregua”.

“Ustedes o nosotros”. Con ese juramento, no dicho, no escrito, pero que flota en el alma de cada apagafuegos, le entraron nuestros bomberos a las voraces llamas, que danzaban al compás de la muerte, en la Base de Supertanqueros de Matanzas, para, tras una semana de batalla -con sus días y sus noches-, sin descanso, doblegarles.

Cobraron, eso sí, un precio que ha nos rasgado el alma en lo más profundo: estos hijos de la Patria entregaron la vida en el intento, lo cual enlutó el alma de la Isla, de un extremo a otro; por decreto, sí, como merecen, pero sobre todo, por designios de 11 millones de agradecidos corazones.

Foto: Ricardo López Hevia

Ver además:

Minuto a minuto: Cuba honra, Matanzas / 8-22