Ha llovido copiosamente e incluso todavía persisten las precipitaciones, y al respecto, de acuerdo con las valoraciones de directivos y especialistas del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH), la buena noticia, desde el punto de vista de la disponibilidad de agua, es que a pesar de no haber superado totalmente los efectos negativos de una severa y prolongada sequía, las persistentes lloviznas de los últimos días, a veces devenidas torrenciales aguaceros, han cambiado la tendencia negativa de la situación hacia lo favorable, y todo indica que los volúmenes de almacenamiento continuarán incrementándose.  

Del primero al 8 de junio (incluidos las jornadas del reciente evento hidrometeorológico) en todo el territorio nacional precipitó 111.3 mm, el 57 % de la norma para todo junio (195 mm), que es el mes tradicionalmente más lluvioso en el país, al decir de Hugo Ramos López, especialista del Departamento de Hidrología e Hidrogeología del INRH.  

 FotE Foto: Elías Argudín Sánchez

En la capital esos mismos indicadores promediaron 153.1 mm, el 87,4 % de la norma histórica (207.9 mm), cantidades que no le permiten clasificar entre los cinco territorios con acumulados más significativos, los cuales oscilan los 268.3 mm hasta los 213 mm (Matanzas, Isla de la Juventud, Pinar del Río, Mayabeque y Cienfuegos).

Por su parte, Osvaldo Martínez Torres, subdirector general de la Dirección de Gestión Integrada del INRH, aclaró que aun cuando la capital no ha sido de las provincias más beneficiadas en cuanto a la lluvia, dos de sus cuatro cuencas subterráneas vinculadas al abasto: Almendares-Vento y Ariguanabo, asociadas al suministro a los municipios del centro y el oeste de la ciudad, respectivamente, y con el panorama más preocupante, transitaron de estado desfavorable y descendiendo, ambas, a favorable y ascendiendo, la primera, y desfavorable, pero en aumentando niveles, la segunda.

En el caso de Vento, el agua alcanza un nivel de 16.7 m, creció 1,21 m, en comparación con la semana precedente. En términos de disponibilidad significa un incremento de 56 millones de m3, y totaliza 177 millones de m3, lo cual se traduce en una cobertura de 257 días.

Si pasamos revista al canal a ella asociado, el mejor indicador para hacerle un diagnóstico certero, digamos que el 8 de junio el agua alcanza una altura de 1.06 m, con un caudal de un metro por segundo. El 2 de junio, antes de producirse el evento, era 0,84 m, y entregaba 0,62 m/seg.

Por su parte, Ariguanabo aumentó su cota hasta los 19.51. Comparado con los siete días anteriores, elevó 76 cm, que se traducen en 21 millones de m3. Ahora alcanza los 68 millones de m3.

En cuanto al llenado de los embalses (superficiales), ahora el país reporta 4 968 millones de m3, 54 % de su capacidad de almacenamiento, con un incremento de 726.7 millones de m3 solo durante el temporal a inicios de mes. 

A la izquierda Martínez Torrres y a la derecha Hugo Ramos López. Foto: Elías Argudín Sánchez

En La Habana, al menos en lo que respecta a las presas asociadas directamente al suministro de la población: Complejo Coca-Zarza-Bacuranao -un sistema diseñado para asegurar las entregas a los habitantes del este de la capital-, el panorama no es nada preocupante.

Como conclusión, Martínez Torres apuntó que tuvimos un buen inicio del período húmedo (mayo-noviembre), y es bueno que haya sucedido así –explicó-, en tanto, aunque no ha sido total la recuperación, hemos dejado atrás los retrocesos, y los especialistas de meteorología pronostican una temporada lluviosa, con cantidades cercanas a la media histórica para la época.

De ser así, nos colocaremos en mejores condiciones para garantizar el abasto, sobre todo, si observamos el principio de que el ahorro es bueno siempre, pero es mucho más imprescindible cuando no hay y aumentan las posibilidades de economizar.

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