Con la llegada del verano, se incrementa la búsqueda de opciones recreativas asequibles. En ese contexto vacacional, algunos adolescentes usan como espacio de baño zonas aledañas a la bahía de La Habana, sin sospechar los peligros que esto podría tener para su salud. El baño en ese entorno no solo no es recomendado, sino que también está prohibido y con razón.
La importancia de los drenajes pluviales para la ciudad y su relación con la salud ambiental y humana fueron abordados en taller de capacitación organizado por el Grupo de Trabajo Estatal-Bahía de La Habana (GTE-BH). Pudiera pensarse: qué tiene una cosa que ver con la otra. Pero sí la tiene y la ciencia lo argumenta.
En el taller, encabezado por la presidenta del Grupo Bahía de La Habana, Denise Reyes Pérez, participaron representantes de medios de comunicación y especialistas del grupo y otras entidades.
Marlene Pérez Hernández, directora adjunta del Centro de Ingeniería y Manejo Ambiental del Transporte (Cimab), explicó que ese centro de investigación cuenta con una división de gestión amlbiental marino costera, donde se realizan todos los estudios de evaluación de la calidad del agua de la rada habanera y de los residuales que por diferentes vías desembocan allí.
La bahía, abundó, tiene tres drenes pluviales muy importantes: Agua Dulce, Matadero y San Nicolás, que forman parte de un sistema que se construyó a la par que el alcantarillado, debajo de toda la zona más vieja de La Habana, y que fue originalmente diseñado para agua residual pluvial.
Al haber sido concebido solo para agua de lluvia, se diseñó para que vertiera directamente a la bahía. Sin embargo, agregó, en algún momento se permitió a empresas e industrias conectarse a ese sistema para verter sus aguas residuales, a lo que se sumaron también conexiones domésticas, mayoritariamente, por lo cual están mezcladas las aguas que corren por ese sistema.
Esos tres drenajes pluviales llegan la zona oeste de la bahía, la ensenada de Atarés, considerada la más contaminada. De acuerdo con Pérez Hernández, los indicadores físicoquimicos (nutrientes, presencia de materia orgánica) y bactereológicos (coliformes termotolerantes, coliformes fecales, de animales y humanos).
Con la salud del ecosistema están relacionados todos: los hidrocarburos y los nutrientes, pero, la importancia de este último indicador, el bactereológico, enfatizó, es que se trata del que está más relacionado con la salud humana. Entrar en contacto con estas aguas, ya sea por el baño o por un buche accidental.

Al concluir la presentación se produjo un intercambio durante el que se reconoció la labor del Cimab en el monitoreo de las aguas de las bahías, en particular la de La Habana, que brinda conocimiento y argumentos para la continuidad de la labor del Grupo de Trabajo Estatal Bahía de La Habana. A su vez, se exhortó a continuar trabajando en el monitoreo, que se complejiza debido a las circunstancias actuales del país, por la importancia que tiene para la sociedad y el entorno.
Mercedes Gzegozewski, directora de Gestión Ambiental del GTE-BH, se refirió a algunas actitudes muy comunes que aportan contaminación: verter a los drenajes de las esquinas el aceite de recambio, los restos de una mezcla para la construcción y la basura resultante del barrido de las calles, entre otras, sin contar las descargas directas de conexiones domésticas. "Muchos de estos resultados tienen que ver con el comportamiento humano", dijo Gzegozewski, quien dijo tener fe de que algún día el ecosistema de la bahía sea un recurso económico y natural para el país.
| De la historia El sistema de drenaje pluvial de La Habana fue construido entre 1905 y 1918, convirtiéndose en el segundo de América. En esa época fue erigida también la red de alcantarillado. |
Por otra parte, se comentó acerca del impacto que siguen teniendo para el sistema de drenes de la ciudad las conexiones recientes que hacen las personas, incluidas algunas vinculadas al sector no estatal en cafeterías y estaciones de lavado de autos, que se conectan directamente al drenaje y no al alcantarillado, lo que continúa sumando contaminación a la bahía.
Al respecto, se destacó que las aguas residuales que llegan a la bahía son fundamentalmente domésticas, por lo que los indicadores más elevados son la materia orgánica e inorgánica y los coliformes termotolerantes, que son los que más inflluyen en el deterioro del ambiente marino costero de la bahía.
Se enfatizó en la necesidad tanto de fortalecer la educación ambiental y dar a conocer las implicaciones que tienen esas acciones para la salud ambiental y humana como aplicar las medidas previstas ante las violaciones de la legislacion vigente, entre estas, la Ley no. 150 Del sistema de los recursos naturales y el medio ambiente.

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