Era una necesidad para la ciencia que se hace en la capital y así se hizo, hace ya más de tres décadas. Recientemente, la Delegación del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma) en La Habana llegó a su aniversario 31.
Al alcanzar esa edad, se mira atrás al camino. Al valorar el último año, se pasó revista no solo a lo logrado, sino, sobre todo, a lo mucho que falta, en medio de complejidades nacionales relacionadas tanto con recursos como con la disponibilidad de personas.
Acerca de los resultados de 2025, la delegada del Citma en La Habana, Osleidys Torres Valdespino, declaró: “lo más importante son los resultados reales obtenidos en los controles a las entidades de ciencia, tecnología e innovación y en el ámbito del medio ambiente, con una contribución importante al desarrollo económico y social de la provincia y del país, porque aunque estén en la capital, todas esas entidades son de alcance nacional,”.
Muchos caminos para andar
Al analizar los resultados del año 2025 destaca el trabajo con el Programa de Gobierno para corregir distorsiones y reimpulsar la economía, que constituye el hilo conductor para avanzar en la recuperación gradual de la economía.
En esa etapa, se controlaron 88 Entidades de Ciencia, Tecnología e Innovación (ECTI), además, ocho empresas de las 34 de referencia para la provincia y dos universidades pertenecientes al Ministerio de Educación Superior.
Como parte de la agenda de la delegación, se continuó ofreciendo asesoría en los temas relacionados con las políticas aprobadas para la Actividad de Ciencia, Tecnología e Innovación, sus normativas y regulaciones, así como espacios de intercambio y capacitación en diferentes entidades y niveles, enfocados a la implementación del Sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación.
Un hito de la labor del pasado año fue el Congreso Iberoamericano para el intercambio y la actualización en Gerencia de Ciencia y Tecnología, IBERGECYT 2025, organizado entre la Empresa de Gestión del Conocimiento y la Tecnología (GECYT) y la Delegación de La Habana.
Con una Feria por la Innovación para el Desarrollo de La Habana asociada, el evento tuvo como ejes temáticos: agroalimentario, salud y biotecnología, educación y educación superior, cultura, deporte, electroenergético, informática y transformación digital, comunicación social, tecnologías de la construcción, transporte, desarrollo sostenible y territorial.
El congreso resaltó el papel de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación (CTI) como pilares para el desarrollo sostenible, impulsando la colaboración y articulación entre actores, que favorecen los encadenamientos que se propician de la cooperación entre las entidades científicas, universidades y empresas estatales y no estatales, que va desde el diseño, la producción y comercialización de productos y servicios, consideró el análisis.
El Citma en La Habana mantiene vigente el Convenio de Colaboración con 10 universidades de la provincia, con el objetivo de desarrollar y fortalecer las relaciones de cooperación investigativa, científica, formativa e institucional.
En el caso de las ECTI controladas, en la mayoría, se evidencian vínculos de trabajo y cooperación con universidades, fundamentalmente, así como con entidades de diferentes organismos en el desarrollo de proyectos.
Según se comprobó, la edad promedio del potencial científico en las ECTI controlada es alta (más de 50 años). Entre las causas principales se encuentran: la poca asignación de profesionales jóvenes y su baja permanencia laboral de los que se vinculan a la actividad científica, a lo que se adiciona el envejecimiento del potencial científico y tecnológico existente.
Ciencia para la capital y para Cuba
En el año 2025 continuó la ejecución de dos Programas Territoriales de Ciencia, Tecnología e Innovación, ambos aprobados en el Consejo Provincial de Gobierno: Gestión para el desarrollo sostenible de La Habana, que gestiona la Facultad de Geografía de la Universidad de La Habana, y Agricultura sostenible en La Habana, a cargo del Instituto de Investigaciones de Sanidad Vegetal.
Además, la delegación gestionó diez proyectos aprobados por la junta del Fondo Nacional de Medio Ambiente, seis proyectos de continuidad y cuatro que comenzaron su ejecución en el año.
Con respecto a la introducción de productos innovadores, mejoras tecnológicas u otros bienes y servicios que contribuyen a las exportaciones y la sustitución de importaciones, se reportaron avances importantes. Entre estos se encuentran, por ejemplo, la producción en los Laboratorios AICA de heparinas de bajo peso molecular registrado en el Centro para el Control Estatal de Medicamentos, Equipos y Dispositivos Médicos (CECMED), y la obtención de seis nuevos Registros Sanitarios y la introducción en venta del Oleovet como antiparasitario externo para uso veterinario, del Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNIC).
En la lista se incluyen el Centro de Inmunología Molecular, con avances en algunos objetivos priorizados, la generación de nuevos productos y Registro Sanitario del producto Vaxira (Racotumomab) una inmunoterapia activa contra el cáncer; el
Instituto Finlay de Vacunas, que logró registrar la vacuna Quimi-Vio, vacuna antineumocócica conjugada para la prevención de la enfermedad neumocóccica, considerada la más compleja desarrollada en el país.
Tuvieron avances en sus diferentes sectores el Centro de Investigaciones del Petróleo, el Instituto de Meteorología, con la introducción y perfeccionamiento de servicios hidrometeorológicos y ambientales con la tecnología incorporada; la Empresa Inversiones GAMMA, con el incremento de sus servicios y herramientas de gestión ambiental a diferentes instituciones del país; el Centro de Neurociencias de Cuba, con la instalación de laboratorios digitales de prótesis auditivas en 12 provincias; el Centro de Inmunoensayo, con la introducción del kit de PCR en tiempo real para diagnóstico de la fibrosis quística.
También mostraron resultados en sus campos COMBIOMED Tecnología Médica Digital, el Centro de Investigaciones Apícola, el de la Industria Minero Metalúrgica y el Instituto Cubano de Investigaciones de los Derivados de la Caña de Azúcar.

Por el medio ambiente
Con cinco áreas protegidas aprobadas por el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros: la Reserva Ecológica La Coca y cuatro Paisajes Naturales Protegidos: Rincón de Guanabo, Laguna del Cobre-Itabo, Isla Josefina y Ensenada de Tiscornia, esos entornos enfrentan como mayores amenazas la caza y la pesca indiscriminada.
Entre las prioridades de gestión estuvo el control a los focos contaminantes priorizados. De un total 294 FC priorizados, este año se seleccionaron 85, que representa el 29% del total.
De acuerdo con el balance realizado, en todos los ecosistemas, las principales afectaciones que presentan casi la totalidad de los ríos se deben a las acciones antrópicas, como la presencia de asentamientos poblacionales ilegales, la contaminación de los ríos por vertimiento de residuos, así como una elevada carga contaminante a través de los vertimientos de aguas residuales, la presencia de microvertederos, extracción de áridos, tala furtiva, vertimiento al manglar de aguas de uso doméstico, rellenos de concreto, caza no controlada y fabricación de carbón, entre otras.
En la provincia se trabajó en iniciativas para buscar soluciones a la crítica situación por el inadecuado manejo de los residuos sólidos urbanos, que persistieron en todos los ecosistemas y se agudizaron en el transcurso del año, al igual que en los salideros, tanto de agua potable como de residuales líquidos. Se reportaron también
ilegalidades en la zona costera.
En el pasado calendario se avanzó en la preparación de líderes comunitarios y directivos de gobiernos de los seis municipios costeros, como resultado del trabajo realizado con el proyecto Plan de adaptación de la Zona Costera de La Habana AdaptHabana, así como en la capacitación de las comunidades y sectores clave.
Como parte del plan de acción para la implementación de la Estrategia para la transición hacia una economía circular en La Habana hasta el año 2030, se dio seguimiento a las experiencias identificadas, se ha continuado localizando iniciativas e incentivándolas a la búsqueda de fondos nacionales e internacionales, para perfeccionar e incrementar sus potencialidades. De 26 iniciativas (estatales y no estatales) identificadas: en el 2024, que aplican principios de la economía circular, en 2025 se incrementaron a 35 y continúa el levantamiento en los municipios.

Mirar más allá
Como parte de las proyecciones para 2026, la delegación trazó entre sus prioridades completar la plantilla para lograr mayor efectividad en las acciones, avanzar en la implementación de la Ley General de Ciencia, Tecnología e Innovación, y continuar con la orientación de los proyectos de ciencia e innovación a la solución de problemas concretos del territorio, con énfasis en los proyectos de CTI y potenciar la integralidad entre ellos.
A su vez, en la actual etapa se enfocarán en alcanzar una mayor interconectividad entre actores y garantizar ofrecer las capacidades para su desarrollo, potenciar el vínculo universidad y ECTI con las entidades de producción y servicios y la aplicación de los incentivos para la innovación en el territorio y también identificar resultados científicos tecnológicos que puedan ser aplicados en el territorio.
La delegación se propone impulsar el incremento de productos y servicios con alto valor agregado que puedan ser exportados y sustituyan importaciones, fortalecer el funcionamiento de los Consejos Técnicos Asesores en todos los niveles y asesorar a los gobiernos en la implementación del Sistema de Gestión de Gobierno basado en Ciencia e Innovación (SGGCI).
Por otra parte, se prevén acciones que permitan incrementar la percepción del riesgo y el nivel de conocimiento y participación de toda la población habanera en el enfrentamiento al cambio climático y retomar y sistematizar el funcionamiento efectivo de las comisiones Provincial y Municipales de Memoria Histórica.
Otras informaciones:

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