El 10 de enero de 2013 la Junta Directiva de la Sociedad Cubana de Física instituyó oficialmente el Día de la Física en Cuba. La fecha coincide con la creación de la carrera de Física en la entonces Escuela de Física de la Universidad de La Habana, un momento fundacional para el desarrollo de esta disciplina en el país. Más allá de la efeméride, la jornada invita a mirar la física como parte de una tradición académica que ha contribuido, durante décadas, a la formación de profesionales y al avance del conocimiento científico en Cuba.
Desde sus aulas e instituciones de investigación, la física cubana ha dialogado históricamente con los grandes debates científicos de su tiempo. Hoy, ese diálogo continúa en áreas situadas en la frontera del conocimiento, impulsado por investigadores que combinan rigor, vocación docente y una profunda conexión con su disciplina.

Para Aurora Pérez Martínez, investigadora y profesora titular de la Facultad de Física de la Universidad de La Habana, la física no es únicamente una profesión, es una herencia. Creció en un entorno donde la ciencia formaba parte de la vida cotidiana y de las conversaciones familiares.
Su padre, también físico, mantiene a sus 89 años un entusiasmo inagotable por la disciplina, una pasión que marcó su manera de mirar el mundo desde muy temprano. Aunque pudo haber optado por otros caminos —la matemática o la escritura— la física terminó imponiéndose de forma natural. Hoy, esa vocación atraviesa tres generaciones. Su hijo también es físico, dedicado a áreas interdisciplinarias vinculadas con la química cuántica y la genética.
Desde el Instituto de Cibernética, Matemática y Física (ICIMAF), donde dirige el Departamento de Física Teórica, y desde la Facultad de Física de la Universidad de La Habana, Aurora forma parte de una comunidad científica que desarrolla investigaciones situadas en la frontera del conocimiento. Relatividad general, física de altas energías, colisionadores de iones pesados y astrofísica integran una agenda que dialoga con los principales desafíos de la física contemporánea.
En el ICIMAF, ese trabajo se expresa en dos grandes vertientes. Por un lado, los estudios en astrofísica, teoría de campos y relatividad, desarrollados junto a una red de estudiantes provenientes de la Facultad de Física y del INSTEC. Por otro, un sólido grupo multidisciplinario liderado por el físico Augusto González, orientado a la aplicación de modelos físicos al estudio del cáncer y la genética, con resultados concretos como patentes y la identificación de genes asociados a enfermedades.
Parte de ese quehacer científico se refleja en una reciente publicación en Physical Review C, una de las revistas más relevantes de la física a nivel internacional, realizada en colaboración con investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México. El artículo aborda la estructura interna de las estrellas de neutrones, uno de los estados finales de la evolución estelar. El trabajo se centra en condensados de Bose-Einstein, un estado particular de la materia que, además de su interés astrofísico, puede tener aplicaciones en otros contextos tecnológicos.
Publicar estos resultados no es un gesto aislado, sino parte esencial del trabajo científico. Es la vía para compartir conocimiento, dialogar con la comunidad internacional y dar visibilidad a las instituciones y al país. En el caso cubano, cada publicación de este tipo contribuye a insertar la ciencia nacional en los principales registros globales de producción científica.

Junto a la investigación y la docencia, el ICIMAF impulsa un proyecto de género que ha ido creciendo de manera sostenida. A través de talleres, encuentros y espacios de reflexión, el proyecto reúne a mujeres de distintas disciplinas para visibilizar desigualdades persistentes en la academia y generar herramientas colectivas para enfrentarlas.
La física que se hace hoy en Cuba no está exenta de desafíos, pero se sostiene en una tradición académica sólida, en la vocación de quienes la practican y en la convicción de que el conocimiento científico es una apuesta estratégica para el país. En fechas como el Día de la Física en Cuba, esa continuidad —entre generaciones, instituciones y preguntas— cobra un sentido especial.
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Me consta que esa es una familia de físicos de mucho renombre. Su padre, el dr. Hugo Pérez, ha dedicado la vida a esa profesión y por ese camino van sus hijos y nieto.