El Monte Barreto es un bellísimo paraje de 16 hectáreas en medio de la geografía del municipio de Playa, que la familia capitalina hizo suyo desde hace mucho tiempo. Ahora el disfrute será mayor con su reinauguración este sábado, luego de seis meses de intensas labores a cargo de 15 entidades y organismos.

Pero tan inmenso regalo a la ciudad en su medio mileno, precisa de la sensibilidad de quienes lo visiten y allí laboran, pues está llamado a distinguirse como un espacio de sano esparcimiento, que haga honor a lo que realmente es: un parque ecológico.

Y ello significa la observancia permanente a su condición de pulmón capaz de limpiar y oxigenar el aire de nuestra urbe, que todo cuanto se haga en lo adelante lleve impregnado un sentido verdaderamente ambientalista, y siga transformándose para bien, como instara Luis Antonio Torres Iribar, integrante del Comité Central y primer secretario del Partido en La Habana.

Foto: Roly Montalván

En sus palabras no faltó el elogio a la Fundación Antonio Núñez Jiménez de la Naturaleza y el Hombre, cuya presidenta, Liliana Núñez Velis, agradeció el acompañamiento de las autoridades del municipio y la provincia para cuidar, venerar y respetar un sitio de tal alcance, que sirve de corredor biológico a más de 50 especies de aves, llamado a contar con un plan de manejo en virtud de su preservación.

La inversión de la obra a un costo de cinco millones en ambas monedas, incluyó la recuperación del bosque con la siembra de cuatro hectáreas, la creación de un pequeño vivero, poda sanitaria, extracción de escombros y basura, colocación de cercado perimetral, entre otras acciones.

Dirigido en lo adelante por la Empresa Agroforestal de La Habana, tiene tres espaciosos y bien ambientados ranchones, a cargo de la Empresa Recreatur, con ofertas gastronómicas, uno de esos está destinado expresamente a los más pequeños de casa. Para pasar el día en familia habrá posibilidad de adquirir un módulo de alimentos, y acampar bajo sus frondosos árboles, los cuales, a partir de septiembre, darán cobija a los escolares integrados al aula ecológica preparada con ese fin, aunque se defiende el concepto de que todo el parque es, en sí mismo, la mejor y más grande escuela al aire libre, de aprendizaje y respeto hacia nuestro entorno.

Un equipo del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente –Citma-, junto con especialistas de la Fundación Antonio Núñez Jiménez y el Cuerpo de Guardabosques trabajarán de manera mancomunada en virtud de no se pierda la razón de ser de este ecosistema, privilegiado con la presencia de una gran variedad de especies de sombra, como robles, cedros, framboyanes, y una fauna autóctona.

La tarja develada por una de sus entradas de acceso –en la calle 70 y 9na, marca para la historia la apertura de Monte Barreto, escenario que a partir de ahora reclama de muchas manos y voluntades si aspiramos entregarlo a las futuras generaciones.